miércoles, 5 de junio de 2019

Lectores y oyentes fantasmas


La técnica permite en nuestros días hacer y controlar cosas que serían inimaginables hasta hace unos pocos años. Hasta aquí no digo nada nuevo. Todos tenemos una idea aproximada de cómo ha sido transformada nuestra sociedad con las nuevas tecnologías, en especial Internet y las casi infinitas aplicaciones que van surgiendo cada día. Una de ellas son las herramientas de control estadístico sobre sitios web, documentos descargados, escuchas de podcast, etc.
Además de proporcionar una información geográfica y segmentada, algo muy valioso para expertos en marketing y publicidad, tiene otra utilidad con la que yo me divierto. Me explico. Cada vez que escribo una postal para el blog, o subo un audio para "La noche de los gatos", programa en formato podcast, suelo recibir algún mensaje de gente conocida que me dice: "escuché tu audio y me gustó -o no- mucho", o "leí tu última postal -suele emplearse la palabra post; pero yo me niego a utilizarla- y estaba muy bien, etc. Esto es lo habitual. Y yo me quedaba tan contento pensando que me leían y escuchaban la gente próxima a mí, los amigos, familiares,...  Eso solía pensar.
Ahora no. He llegado a tener un cierto dominio sobre las métricas de seguimiento y otras variables estadísticas y sé cuando alguien me miente, puesto que si yo tengo un amigo o conocido en La Coruña que me dice haber leído o escuchado tal o cual comentario mío, por ejemplo, y no me aparece ni una sola visita de esa ciudad en la estadística correspondiente de ese día, resulta evidente que dicha persona no ha leído o escuchado nada, me está mintiendo. Dicho de otra forma, los sofisticados sistemas de análisis y seguimiento que están al alcance de cualquiera, nos ofrecen una información tan exhaustiva que es difícil no saber quién te está leyendo o escuchando. Como siga la cosa así pronto ofrecerán foto y vídeo. Creo que los chinos ya tienen algo parecido.
Claro, esto me pasa ahora, cuando mis medios de publicación en Internet reciben unos cientos de visitas diarias. Si aumentan los accesos, sería difícil controlar este aspecto, aunque con las direcciones IP de los ordenadores y otros sistemas de geolocalización es posible, si bien es algo que no me interesa.
En fin, a esos lectores y oyentes que no hacen lo que me dicen hacer, los llamo fantasmas, no como forma de insulto, ojo, sino como definición de lo que me ofrecen las estadísticas: personas que no quedan reflejadas en las métricas, son invisibles... es casi imposible. Tal vez los que tengan programas de bloqueo, despiste o trabajen para gobiernos puedan burlar los análisis estandarizados. Pero la inmensa mayoría de internautas no.

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