jueves, 6 de junio de 2019

Las páginas del libro


Hoy aparece en el diario "El País" una noticia interesante relacionada con el mundo editorial. Habla del menor número de páginas que tienen los libros que se editan en la actualidad. Y ofrece una serie de explicaciones con las que estoy más o menos de acuerdo.
El problema viene por la cultura de lo efímero y superficial. Ya no hay tiempo para la lectura sosegada, reposada, emplear media hora o más cada día en leer un buen libro es casi un lujo. La gente busca informarse y leer lo menos posible. Hablo en general. Están los que siguen cultivando su afición y devoran libros pequeños, medianos y grandes. Lo que importa es el contenido, la historia que se cuenta, o el hecho que se explica.
Los libros que editan ahora los grandes sellos editoriales están pensados para su consumo inmediato. Lo ideal 200 páginas más o menos, a ser posible menos. Así los escritores se ajustan a las preferencias del público.
Recuerdo que Miguel Delibes decía que una buena novela puede tener 250 páginas, que no es necesario escribirlas de mayor extensión; sin embargo, él mismo escribió algunas mucho más voluminosas.
Así que esto de la reducción de páginas no es nuevo. Que yo sepa se habla del asunto desde hace por lo menos treinta años.
Internet y las redes sociales han acelerado el proceso. ¿Quién se va a molestar en leer un ´tocho` de 900 páginas? Gente muy motivada, lectores compulsivos, amantes de la literatura a la vieja usanza, es decir, en papel, sin tecnología digital de por medio, y así.
Las empresas editoras han tenido buena parte de culpa en este proceso que parece imparable. Han apostado por la tecnología para intentar llevarse una parte del pastel digital. Quieren el libro electrónico, los programas de lectura aptos para cualquier aparato, sea cual sea su tamaño. Yo sería incapaz de leer el Quijote en una pantalla, por mucho que su pantalla imite las características del papel. Hace tiempo me regalaron uno de esos artilugios y apenas lo he utilizado. Si voy de viaje cargo con mis libros en la maleta, y el dispositivo solo me sirve para producirme malestar en los controles de pasajeros... creo que acabaré por tirarlo al depósito de reciclaje. Los jóvenes, salvo excepciones, leen cada vez más en tabletas, ordenadores, etc. ¿Se puede revertir la situación? Pues claro que sí; pero se necesita una apuesta decidida de instituciones públicas, privadas y empresas del mundo editorial. Cosa que no harán porque el negocio es el negocio, y ahora el negocio es digital. Por tanto, que no vengan con lamentaciones y tristeza ante la situación que estamos viviendo.
Los nuevos escritores lo tienen más fácil. Se adaptan con rapidez a formatos de edición. De ahí que la poesía experimente estos últimos años un resurgimiento. Ocupa poco espacio, el poema se puede leer cómodamente en tu red social favorita o en formato libro electrónico.
Además ahora hay muchos entretenimientos. Las series de televisión constituyen un ejemplo de lo que digo, donde cada episodio es semejante al capítulo de una novela. Muchas novelas se han escrito pensando en la producción televisiva, consumo de capítulos y temporadas, giros del guión, toda una batería de cultura de usar y tirar...
Recuerdo que en el tren, hasta no hace mucho tiempo, se podía ver gente leyendo libros de cierta envergadura. Los pasajeros absortos en sus respectivos libros o revistas. Hoy se ve muchos más pasajeros con sus tabletas y teléfonos, viendo series, fotos, escuchando música... tal vez alguno escuche un ´audiolibro`, poco libro en papel...
Así estamos.
Yo, pertinaz en mi empeño, leo en papel y también edito en papel. No se trata de hacer ascos a la tecnología. También grabo audios y utilizo el blog y las redes sociales. Simplemente limito su uso. Si Dios quiere, este año verán la luz algunos libros que rebasan esos dos centenares de páginas, para alegría de quienes sí aman los libros, la lectura y la cultura alejados de tecnologías sofisticadas, que prefieren emplear su tiempo en ´saborear` la lectura pausada, oliendo el papel y la tinta... una experiencia única.

No hay comentarios:

Publicar un comentario