miércoles, 12 de junio de 2019

Escritura automática


No, no voy a hablar de ese proceso casi paranormal por el que algunas personas escriben en una especie de arrebatamiento o hipnosis, sino de algo más prosaico. Con la expresión “escritura automática” me refiero a la actividad consistente en escribir de forma habitual y diaria un número mínimo de palabras y folios. En eso consiste el oficio de escritor: escribir.
En estos tiempos de escritores a mansalva, quien más o menos hace sus intentos; pero no nos engañemos, escribir requiere de mucha disciplina, hasta tal punto que se adquiere cierto automatismo. Me levanto por las mañanas… y escribo. Los hay que escriben por la tarde, después de realizar otro trabajo, o por la noche. Lo importante es escribir cada día. Mi meta son diez folios diarios, de lunes a viernes. Mucho de lo que plasmo en el papel (sí, sigo escribiendo a lapicero o bolígrafo), va a la papelera días después; sin embargo, ahí radica la clave. Todo lo que desarrollo está hecho con el corazón. Después viene la corrección con el razonamiento y el análisis. Es un proceso. Creo que la mayoría de los escritores lo hacen así. Es indiferente si escribes prosa o poesía, novela, ensayo o teatro. Dejo aparte los artículos y comentarios en blogs y foros, pues en ellos prevalece la inmediatez y uno se puede permitir ciertas licencias.
Vivimos estableciendo rutinas y afrontamos obstáculos y retos. El escritor no queda al margen de ellas y esto le permite construir una obra. 

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