domingo, 2 de junio de 2019

Ecología profunda


La ecología profunda es una guía filosófica y práctica que se opone a la destrucción de la naturaleza por el materialismo y el consumismo. Sostiene que la humanidad debe cambiar su perjudicial estilo de vida o se destruirá a sí misma, al Medio Ambiente y al resto de seres vivos.

Algunos activistas apoyan la filosofía de la ecología profunda y la utilizan como una base para el cambio. Como guía para el crecimiento personal, la ecología profunda invita a cada individuo a relacionarse e identificarse con todas las criaturas vivientes. De esa manera no solo se estará protegiendo a otras especies y ecosistemas, sino que mediante la práctica consiente de la ecología profunda, el ser humano podría salvarse a sí mismo, dado que ningún ser vivo puede considerarse como un objeto aislado, sino que todos y cada uno forman parte de la Naturaleza.

Esta filosofía se opone a la explotación y destrucción del mundo natural y brega por minimizar el impacto humano, apelando a la premisa de que, si no se cambian nuestros valores y costumbres básicas se seguirá destruyendo la biodiversidad e indirectamente a la humanidad.

La ecología profunda está asociada principalmente con el filósofo noruego Arne Naess (1912 - 2009) y la calificación de “profunda” se refiere a un cuestionamiento fundamental de las actitudes humanas hacia la Naturaleza. Naess acuñó el término en 1973 en contraste con la ecología superficial, una forma menor de ambientalismo y típica de las sociedades actuales. La naturaleza de la ecología superficial tiene una actitud utilitarista y antropocéntrica y apunta al uso de los recursos naturales del mundo para un crecimiento humano ilimitado, ofreciendo soluciones tecnológicas para compensar los problemas con el Medio Ambiente que se producen.

Naess y sus colegas propusieron ocho principios para formar la base del pensamiento de la ecología profunda. Su intención era que estos pilares fueran universales, sin distinción de filosofías, políticas o religiones:

1. Todas las criaturas en la Tierra tienen su propio valor intrínseco. 

2. La diversidad de los seres vivos, desde el más simple al más complejo, contribuye a la riqueza de la vida. 
3. Los seres humanos deben utilizar a otros seres, sólo para satisfacer sus necesidades más básicas.
4. La salud y supervivencia de los no humanos depende de la disminución del número de seres humanos. 
5. La interferencia humana con el mundo y su Medio Ambiente es excesiva y tiende a empeorar. 
6. La política humana (economía, tecnología e ideología) debe cambiar radicalmente. 
7. La calidad de vida es más importante que el nivel de vida. 
8. Todo ser humano que cree en estos puntos debe trabajar por el cambio.

Dado que la gran mayoría de las personas desconocen la existencia o ignoran los principios de la ecología profunda, muchos la han clasificado como una filosofía “fallida” o ineficaz para proteger la vida y el medio ambiente.

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