lunes, 8 de abril de 2019

Tiempo de elecciones


Nos encontramos estas semanas en periodo electoral en España. En realidad, estamos así desde hace varios meses. Gobiernos nefastos y provisionales, despropósitos legislativos, incoherencia personal y profesional de los políticos, desaguisados, corrupción,... España es un crisol de mala praxis política; pero es mi país, no tengo otro. Por tanto, todo lo que se haga o diga me importa y me afecta; pero no hasta el punto de embarcarme en la búsqueda incesante de información sobre tal o cual opción política. Mi voto es siempre el mismo y no voy a cambiarlo. Por supuesto, no digo a quien voto porque no me interesa hacer proselitismo de ningún tipo. Que cada cual vote en conciencia y libertad lo que le parezca. En eso consiste la democracia.
Ahora estamos a las puertas de una campaña electoral que se prevé reñida, saldrán trapos sucios, limpio hay poco en política, y vendrán salvadores de la patria de uno u otro color... todos tienen la solución perfecta; sin embargo, hablar es una cosa y gobernar otra muy diferente. No voy a entrar en cuestiones filosóficas y morales sobre este tema.
El caso es que a mí me satura esto de la política, que sí, que es necesaria. Lo sé. Pero no me interesa su seguimiento más allá de desear el bien para mi país y para el mundo entero. No estoy en ese activismo. Por tanto, como todos los medios de comunicación y redes sociales se dedican al bombardeo de noticias verdaderas y falsas sobre la campaña, los candidatos, los partidos, los programas, las turbiedades y demás zarandajas de la cosa pública, yo renuncio a atender todo lo que divulgue tales asuntos y dedico el tiempo a escuchar la música que me gusta, a escribir más, a pasear, a leer y, sobre todo, a la oración y contemplación.

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