viernes, 19 de abril de 2019

Mi familia del Sahara


Pocos conocidos míos saben que parte de mi familia viven en el desierto del Sahara. Allí viví y tuve la ocasión de empaparme de la cultura beduina. Basándome en esas experiencias publiqué en su día tres libros: "El beduino de la montaña de ámbar", "El viejo del bastón colorado" y "La bahía de las sombras errantes", textos escritos en prosa poética. Lo que era una trilogía se convertirá pronto en una ´tetralogía`, pues estoy preparando otro libro que tendrá como escenario esas tierras mágicas.
Otro aspecto que cultivé en su momento fue el diálogo entre culturas y diálogo interreligioso. Estoy convencido de la bondad del diálogo, con independencia de credos religiosos y políticos. Dialogar y convivir es el único camino posible para alcanzar una paz definitiva. En esto soy maestro: tengo familiares cristianos y musulmanes, y algunos no practican religión alguna. Yo procuro actuar como catalizador.
El Sahara es un territorio difícil de calificar. Desde un punto de vista ecológico es hostil para la vida humana, lo que no ha impedido que hayan prosperado a lo largo de los siglos diferentes tribus y culturas.
Desde una perspectiva socio política existe una situación enquistada desde hace más de cuatro décadas. Espero y confío que la solución llegue pronto y sea satisfactoria para todas las partes implicadas.
Ahora, desde la lejana Castilla, añoro las llanuras inmensas salpicadas de dunas, montañas, arena, roca, oasis, mar y tierra. El Sahara es inmenso y mi amor por él también.

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