La tertulia frena el tiempo


La semana avanza casi sin darnos cuenta. Pasan los días a una velocidad de vértigo. Cuando estamos en la edad infantil los días parecen eternizarse. Llegamos al colegio, al instituto, y el esfuerzo en el estudio convierten la semana en una carrera de obstáculos que la alargan. Los fines de semana ansiados no quieren llegar. En la universidad las cosas empiezan a cambiar. A pesar del estudio intenso, las clases exigentes, etc., lo cierto es que los años académicos van  más deprisa y, cuando te quieres dar cuenta, ya has acabado. Ahora se prolonga con ese invento de los masters y estudios de posgrado. Pero todo va más rápido. Llega la hora del trabajo, consolidar relaciones de pareja, etc., la rutina va marcando el día a día y con ella el tiempo se vuelve más corto. Es una percepción subjetiva, claro está. El tiempo siempre es el mismo.
Por estas razones aprovechar algunos momentos para hacer tertulia y compartir reflexiones, o chistes, o comentarios insustanciales, frenan en alguna medida el transcurrir cotidiano. Amistad sin más. Compartir. Disfrutar.

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