martes, 9 de abril de 2019

La bella Egle



No puede ser. Estoy tan tranquilo, centrado y concentrado en el presente y, de repente, aparece el recuerdo de la mujer de las serpientes, en Palanga, donde estuve hace bastantes años. El mito, el recuerdo que parecía desvanecido y no, está ahí, vivo, reptando, capaz de inquietarme, o más bien, articulando mi actividad onírica para que el sueño se haga luz. Entonces busco entre fotos y documentos de hace un montón de tiempo y encuentro la foto, las fotos donde se constata que quedé atrapado por Egle, la reina de las serpientes, en la fría Lituania, aquella república báltica que me fascinó, porque Lituania es nombre de mujer, nombre de nación bella, de hermosos lagos y bosques sombríos, de frío intenso y luz de un azul límpido en primavera, cuando las aves del sur acaban su migración para dar paso al ritual del apareamiento. La naturaleza que no cesa en su cambio…
Y yo allí, paseando por las calles de Vilnius, y después de Palanga, bajo la atenta mirada de Egle, la bella y misteriosa. Quedé atrapado… ahora lo sé, ahora soy consciente; pero no importa, tal vez escriba un largo poema, o mejor aún, una novela, una obra donde recoja estos recuerdos y vivencias…

No hay comentarios:

Publicar un comentario