Hablar con diminutivos


Cada vez que vengo a Valladolid me llevo alguna sorpresa. En esta ocasión han sido dos: las calles están llenas de orina de perro y huele que apesta cuando aprieta el sol, y se habla más con diminutivos.
Lo de los perros entra dentro del capítulo de la higiene pública. Le dedicaré una postal en otra ocasión.
Ahora me centro en los diminutivos. Resulta que por la calle oigo decir a una señora que se dirige a su marido si "mañana le apetece comer unas ´lentejitas`o un ´cocidito`". La pareja en cuestión es de mediana edad. No le doy mayor importancia. Otro día el comentario es en una cadena de radio local: ¿te gustaban más las ´cancioncitas` de Los Pecos o las de Julio Iglesias? -le pregunta el locutor de voz varonil a un famoso local?
Me resulta preocupante.

Voy al supermercado. Pago en la caja y la cajera, sonriente, me dice: "¿no tendrá dos ´centimitos` sueltos? Salgo del establecimiento alarmado.
Empiezo a afinar más el oído para intentar averiguar si esos ejemplos son casos puntuales o hay más en juego. Así, día tras día, en diferentes ambientes, voy constatando que en Valladolid -no lo he detectado en Salamanca-, se utiliza cada vez con más frecuencia el uso del diminutivo. Ignoro si estos sucede en otras ciudades españolas. Claro, en determinados momentos y circunstancias puede estar indicado aunque lo pongo en duda, no sé, por ejemplo cuando te diriges al niño de corta edad para hacer más suave alguna instrucción. En otros tiempos se empleaban con cierta insistencia en ambientes de ancianos o cuando alguien de la familia se dirigía al abuelo o abuela para que hiciera tal o cual cosa, como si por utilizar el diminutivo la persona en cuestión nos entendiera mejor.
En cualquier caso no me parece correcto su uso masivo en estas tierras castellanas, denota debilidad de carácter y algo de bobada no exenta de cursilada. Espero que sea una moda pasajera. Señalé en casa este descubrimiento y alguien me dijo: -es algo ´normalito`...

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