lunes, 15 de abril de 2019

El primo con síndrome de Peter Pan


Uno de mis amigos de siempre me refiere el caso de un primo suyo, de la misma edad, soltero pero con "novia de toda la vida", que sigue viviendo en la casa de los padres (ya fallecidos), en compañía de una hermana. La queja de mi amigo se entiende: -es que mi primo no sale de casa, se pasa el día frente a la pantalla del ordenador, apenas se relaciona, queda con su novia todas las tardes un rato y vuelta a casa. Vive del dinero que gana la hermana y lo que suponemos que le da su novia, mujer que nunca nos ha presentado, la conocemos de lejos... estamos preocupados. ¿Tú qué opinas?
Mi opinión se la hago saber al instante: tu primo tiene un problema psicológico serio, probablemente relacionado con eso que llaman "Síndrome de Peter Pan". Quizá se trate de un trastorno de la personalidad y necesitaría acudir al psicólogo o al psiquiatra, o a ambos. Y si la mujer que dice ser su novia permanece a su lado después de tantos años, sin haberse casado, ni convivir con él, solamente paseo y vuelta a casa, probablemente  sufra un problema similar... una relación de pareja es una relación de compromiso entre ellos y ante la sociedad. Si no hay compromiso, no hay relación, salvo la sexual, y tampoco parece el caso.

Mi amigo me desgrana algunas características más que ha ido descubriendo la familia en su primo. Así, me dice que siempre estuvo muy unido a su madre y que durmió en la cama de ella hasta su muerte. -¿Y el padre? -le pregunto. No tenían vida marital -me responde-, vivían en la misma casa pero cada uno hacía su vida. Apenas se hablaban. Ya sabes que en aquellos años no existía el divorcio y las separaciones estaban muy mal vistas...
En fin, seguimos así hablando de este caso y todo lo que me contó reforzaba mi impresión inicial.
Estamos ante un problema de inmadurez, además de otras consideraciones...
La inmadurez es algo más frecuente de lo que parece. La detecto en mucha gente. Cuando la padece gente sin competencias de responsabilidad sobre otras personas el asunto suele circunscribirse al ámbito familiar y amistades más cercanas; pero cuando la persona inmadura ocupa cargos de responsabilidad, por ejemplo en el ámbito empresarial o político, las consecuencias pueden ser desastrosas: falta de empatía, egoísmo, caprichos, conductas compulsivas, etc.
Mi amigo está preocupado y motivos tiene; sin embargo, poco puede hacer. En estos casos, como en todos en los que intervienen problemas psicológicos se requiere paciencia si no hay un reconocimiento explícito por parte del individuo. La única intervención posible es aconsejar con delicadeza intentando que el afectado descubra sus carencias y vea lo conveniente de iniciar un tratamiento. Situación harto difícil de manejar.
Así que seguimos paseando y cambiamos de tema, ignorando los mensajes propagandísticos que nos llegan desde los diferentes voceros políticos... ¿tendrán el síndrome de Peter Pan? Me da que algunos sí.

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