domingo, 7 de abril de 2019

El libro de las horas


Tengo en la casa de mi familia un libro que compré hace algunos años, así que cada vez que me dejo caer por Valladolid lo ojeo y releo algunos pasajes. Se trata de "El libro de las horas", de Thomas Merton, una de esas almas nobles y místicas que Dios ha puesto sobre la tierra. Merton fue monje trapense, poeta, activista social,... experto en religiones, especialmente en budismo y,  más específicamente, en budismo zen. Muchas de sus reflexiones están impregnadas de sabiduría zen. Por ello, ha sido acusado en ciertos ámbitos de la Iglesia Católica, generalmente los estamentos oficiales, de sincretismo religioso, o sea, que mezclaba doctrinas católicas con otras del budismo u otras tradiciones religiosas, como si el catolicismo no fuera una suerte de sincretismo bien asentado después de dos milenios alimentado de doctrinas ajenas al Evangelio y manteniendo intereses, prebendas y todo tipo de enredos...
Curiosamente a mí también me han sugerido lo mismo, yo que andaba libre como un águila en las altas cumbres de la indiferencia, vienen y me dicen que se "atisba en mi espiritualidad elementos confusos, sincretistas", por lo menos me reconocen la mayor, la espiritualidad, algo que es esencial, pues se puede ser religioso y no espiritual, apegado a los dogmas. Y también se puede ser espiritual y poco religioso. Creo que este es mi caso.
Volviendo a Merton, fue uno de los grandes, por eso no creo que lo eleven a los altares de la santidad oficial vaticana.
De él he leído algunas obras, especialmente las de contenido poético, una poesía de gran sensibilidad, profunda y compleja, en verso libre, directo y preciso como un láser quirúrgico.
"El libro de las horas" no está escrito por Merton. Me explico, los editores cogieron de aquí y de allá comentarios, reflexiones y textos suyos, y configuraron un libro de oración, siguiendo la tradición de la liturgia de las horas. Así, se presentan para cada día de la semana un conjunto de textos armónicos que te hacen meditar y orar, si llega el caso, pues el libro puede ser leído y aprovechado por cualquier persona sensible, con independencia de su credo religioso, si lo tiene.
Quiero transcribir un pasaje, que hago mío, pues me parece que refleja la esencia de la Biblia, y del Corán, y de todos los textos llamados sagrados...
"Decir que he sido creado a imagen de Dios es decir que el amor es la razón de mi existencia, ya que Dios es amor. El amor es mi verdadera identidad. El desinterés es mi verdadero yo. El amor es mi verdadera personalidad. El amor es mi nombre.
Así pues, si hago, pienso, digo o conozco algo que no sea sólo por amor a Dios, no puede darme paz, descanso, plenitud ni alegría.
Para encontrar el amor tengo que entrar en el santuario donde está escondido, que es el misterio de Dios".

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