Desempleo en Castilla y León


Leo las estadísticas de empleo de mi comunidad autónoma. ¡Espantosas! Vamos a peor y no parece que se vaya a mejorar en el futuro.
Mi región es una comunidad de funcionarios y servicios anexos. Las administraciones local, provincial y autonómica están hinchadas, repletas de personal, y parece que a los políticos lo único que les interesa es seguir creando puestos de trabajo para la llamada "función pública" que yo más bien denomino "disfunción pública", pues lo público no genera ningún tipo de riqueza, solo consume recursos. Que sí, que tiene que haber un mínimo de trabajadores atendiendo la administración y gestión; pero no más. Esto por una parte.
Por la otra, es decir, por las políticas para generar tejido laboral, pues no parece que los políticos de turno -y ya son años con los mismos políticos gobernando y rigiendo los destinos de los castellano leoneses- se hayan esmerado en facilitar las condiciones para crear empleo. Ahora bien, no se les escucha entonar el "mea culpa", todo lo más se limitan a decir que es un tema preocupante, que se confía en que se pueda corregir "la desaceleración económica", y tonterías por el estilo. Los políticos gobernantes -no importa el color ideológico- suelen echar la culpa a temas abstractos, como la citada desaceleración, la coyuntura económica, la crisis internacional, la subida del petróleo, la política económica de Estados Unidos, la toma de decisiones en Bruselas, las presiones del Fondo Monetario Internacional, etc.; pero nunca se atribuyen la responsabilidad, y alguna tienen, por supuesto.
Escribo este comentario en vísperas de la jornada electoral. A partir del lunes -en función de los resultados- se perfilará un nuevo gobierno que tendrá que lidiar con los graves problemas económicos del país. Y dentro de unas semanas elecciones municipales y autonómicas. La verdad es que no espero nada que favorezca el crecimiento económico y la creación de empleo, ¿por qué? Por una simple razón: los españoles nos hemos instalado desde hace años en una serie de prácticas laborales y financieras cuyo resultado lo estamos viendo. Lo peor de todo está por llegar: automatización y robotización de numerosos trabajos, fuerte competitividad de otros países, poca iniciativa política, legislación laboral asfixiante, rigidez para crear empresas y trabajo autónomo, etc.
En mi región, bella y con abundantes recursos para la creación de trabajo, la suerte está echada desde hace mucho tiempo: despoblación rural, huida de los jóvenes diplomados universitarios a Madrid u otros destinos laborales más propicios, envejecimiento poblacional, planes de empleo pergeñados por las administraciones públicas totalmente fantasiosos, gestión nefasta, etcétera. Y así...

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