sábado, 6 de abril de 2019

De nuevo en la biblioteca


Desde muy joven frecuenté las bibliotecas públicas. Primero fueron las gestionadas por el ayuntamiento de mi ciudad, después las del instituto, más tarde pasaba largas horas estudiando en la biblioteca universitaria, y finalmente las que hay en algunos departamentos y centros de investigación, públicos y privados. Esto fue así durante muchos años; pero a finales del siglo XX Internet empezó a extenderse de forma imparable y los servicios bibliográficos "on line" comenzaron a asomarse a la red de redes. En la actualidad se pueden consultar numerosas obras digitalizadas, revistas científicas, documentos, libros, etc., sin salir de casa, simplemente con un ordenador y la correspondiente conexión. Cada vez existen más bibliotecas digitales, lo que facilita mucho la tarea para investigadores y usuarios en general, por lo que yo dejé de frecuentar esos espacios; sin embargo, en determinadas ocasiones no queda más remedio que acudir en persona a las bibliotecas de siempre para consultar tal o cual documento u obra que no está disponible en los servicios virtuales.
Así, he vuelto de nuevo a la biblioteca, en esta ocasión la de Castilla y León, con sede en Valladolid.
El edificio es imponente y las instalaciones son funcionales, modernas, equipadas con todos los elementos tecnológicos de nuestro tiempo. Además, el fondo bibliográfico es impresionante. La verdad es que he disfrutado con esta visita, después de tantos años, quién me iba a decir que volvería a pisar las salas de lectura y perderme por los casi interminables pasillos repletos de estanterías y miles de libros. Es una grata experiencia.

La Biblioteca de Castilla y León ocupa el que fuera palacio del conde de Benavente, construido en 1516, como se puede leer en un cartel informativo colocado en el jardín cercano a la entrada principal.
Esta mañana de sábado, fría y lluviosa, invernal a pesar de estar en primavera,  la he dedicado a buscar información para mi próximo libro. Dispongo de toda la bibliografía necesaria; pero necesito un libro descatalogado que solo está aquí, en la biblioteca. Y me alegro de que sea así y que yo tenga el privilegio de ser un usuario de ella.

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