lunes, 1 de abril de 2019

Comentario sobre la visita del papa Francisco a Marruecos


El papa pasó por Marruecos generando simpatía y proximidad entre los marroquíes. La ocasión lo merecía y tanto los responsables de la Santa Sede como las autoridades de Marruecos con el rey Mohammed VI a la cabeza, estuvieron a la altura de las circunstancias.
Para mí los dos actos más emotivos fueron los protagonizados en el centro de Cáritas para mantener un encuentro con inmigrantes subsaharianos, y la visita al Instituto de Formación de Imames Mohammed VI, una entidad académica de gran importancia para Marruecos y el Islam, pues ofrece formación en una línea moderna, alejada de extremismos y coherente con el siglo XXI.

Se ha señalado en determinados medios y foros que el papa no aludió a la situación de los cristianos marroquíes, los cuales, días antes de la visita, le enviaron una carta denunciado ciertos hechos. Es verdad que Marruecos aún sigue en un proceso de adaptación y modernización, muy notable y con grandes logros sociales; pero aun así, la población marroquí es conservadora en muchas de sus costumbres. Todavía no se ve bien por una parte importante de la sociedad que ciudadanos marroquíes se conviertan a otras religiones, o simplemente se declaren ateos. El papa Francisco no aludió directamente a dicha situación; pero sí afirmó la importancia de la "libertad de conciencia". Posteriormente, en la rueda de prensa que ofreció durante el vuelo de regreso a Roma, afirmó, ante la pregunta que le hicieron en ese sentido:  "-Puedo decir que en Marruecos hay libertad de culto, hay libertad religiosa, hay libertad de pertenencia a un credo religioso. Luego, la libertad siempre se desarrolla, crece, piensa tú, si nosotros los cristianos, hace 300 años, si teníamos esta libertad que tenemos hoy. La fe crece en la conciencia, en la capacidad de entenderse a sí misma... crecer en la explicitación de la conciencia, de la fe y de la moral, tiene que ser utanis consolidetur dilatetur tempore sublimetur aetate. Es decir, el crecimiento debe ser consolidado en los años, extendido en el tiempo, pero es la misma fe, y sublimada con los años...  Los hermanos musulmanes también crecen en la conciencia y algunos países no comprenden bien o no crecen como otros. En Marruecos sí hay este crecimiento... En este marco está el problema de la conversión. Algunos países aún no la ven, no sé si está prohibida, pero la práctica está prohibida. Otros países como Marruecos no hacen este problema. Son más respetuosos, abiertos, buscan cierto modo de actuar con discreción. Otros países con los que he hablado dicen que no tienen problema, pero prefieren que el bautismo lo hagan fuera del país y que vuelvan como cristianos. Son modos de progresar en la libertad de conciencia y la libertad de culto."


¿Se puede ser más explícito? Pienso que no. Por supuesto, se podría haber aprovechado esta breve visita para resaltar estos temas; sin embargo creo que el papa buscaba ante todo continuar en una línea de diálogo cristiano musulmán sabedor de que el proceso es largo y llevará su tiempo, algo que resulta muy criticado por sectores conservadores dentro de la Iglesia Católica.
Yo me reafirmo en lo que ya he dicho en una postal anterior, esto es, el verdadero diálogo se produce entre personas, las instituciones no son más que altavoces del pulso social; pero resulta esperanzador que los líderes políticos y religiosos hablen sobre estos problemas con la finalidad de encontrar soluciones que contribuyan a la paz entre las religiones y los pueblos, que diría el teólogo alemán Hans Küng. 

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