Científicos ateos con posturas creacionistas


En esto de la fe y las creencias religiosas en los científicos hay muchas variantes y posturas, desde la atea hasta la creyente -con diversas variantes y religiones practicadas- hasta la agnóstica o indiferente.
Yo he tratado con muchísimos científicos creyentes, y menos con científicos ateos; es decir, conozco científicos que se declaran públicamente ateos o agnósticos -y lo defienden en sus escritos e intervenciones públicas- pero después, en privado, muestran dudas razonables cuando no se te descubren como creyentes "no practicantes". En estas aguas de la relación ciencia y fe se produce también el fenómeno del postureo y la corrección política. Por eso digo que he tratado menos con científicos ateos, puesto que bastantes de los que así se presentan no lo son, o tienen sus dudas, algo por otra parte normal.
Y luego están los científicos de cierto prestigio y notoriedad que utilizan argumentos peregrinos y desfasados en sus argumentaciones ateas, como es el caso de Ginés Morata, genetista de prestigio entrevistado recientemente, que para negar la existencia de Dios afirma que "uno de los grandes logros de Dios era hacer no sé cuántos millones de especies en siete días...". Resulta evidente, a la luz de los conocimientos científicos acumulados que las especies no se crearon en siete días. El relato del Génesis que menciona la creación emplea un lenguaje metafórico, poético, como hace tiempo demostraron teólogos y otros expertos en ciencias bíblicas.Por tanto, su lectura implica tener presente este criterio, pues afirmar lo contrario es estar en la órbita de los cristianos creacionistas y fundamentalistas que defienden el diseño inteligente y la lectura literal de la Biblia.
En definitiva, si se quieren ofrecer argumentos para defender una visión no teísta del universo, hay que saber bien de qué se habla cuando se utilizan ejemplos tomados de la Biblia, del Corán o de otros textos religiosos escritos hace muchos siglos.


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