viernes, 12 de abril de 2019

Castilla y León es un páramo


La despoblación en Castilla y León es un hecho, especialmente en el ámbito rural. Los políticos, acostumbrados a prometer acciones que no suelen llevar a cabo, se estrellan una vez más contra la realidad. Claro está, les importa poco puesto que los votos obtenidos en tal o cual pueblo no son significativos y ya se sabe que el político busca la cantidad. 
Lo cierto es que cada vez somos menos, a pesar de tener más inmigrantes entre nosotros. Gracias a ellos el descenso no es más acusado. 
La verdad es que se pueden argumentar mil cosas para justificar esta disminución de habitantes. Todas ellas serán ciertas; pero yo creo que la más importante es el egoísmo en el que nos hemos instalado. Las parejas tienen pocos hijos, no hay recambio generacional. Nos gusta la comodidad, el vivir bien, pocos sacrificios, etcétera. Si tienes un hijo se acabó la tranquilidad. Si tienes dos o más te cambian por completo la vida.
Creo que fui de la última generación española que tenía todavía más de dos hijos. En mi caso tuvimos tres. Algo de experiencia adquirí en eso de la paternidad. En aquellos años (décadas de 1980 y 1990), había ya una auténtica presión social para traer pocos hijos al mundo. A nosotros nos criticaban en el trabajo, en la calle, ¡los amigos! Paseábamos por la calle con los tres, pequeños, y la gente se nos quedaba mirando como diciendo: -¡estos están locos! Y así...
Me daba cuenta que España se estaba enfrentando ya a un problema muy serio. Ahora es peor. Cada año que pasa se agrava la situación. Más aún en las regiones del interior con poco tejido económico. Se sabe que Castilla y León vive en gran medida gracias al número desorbitado de funcionarios. Las administraciones públicas son el motor de la sociedad castellano leonesa. Mal asunto, pues la función pública no crea riqueza, más bien la consume.
¿Soluciones para la despoblación? La que emprendió la Unión Europa hace algunos años abriendo fronteras a la inmigración. No es una solución pues los inmigrantes vienen para mejorar sus condiciones de vida, no para repoblar pueblos, no son colonos. 
Existen otras soluciones más interesantes. Pasan por potenciar de verdad las áreas rurales, crear buenas redes de Internet, favorecer el autoempleo y el teletrabajo, crear infraestructuras básicas en salud y educación, favorecer la maternidad y paternidad... en fin, existen soluciones; pero por lo que vengo comprobando, no existe el interés real por parte de los que toman decisiones, esos políticos ahora en campaña intentando vendernos las supuestas bondades de sus programas. ¡Alea jacta est!

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