martes, 30 de abril de 2019

Hacia una salud espiritual



Hablaba en un artículo anterior  sobre la pérdida del equilibrio personal en la relación salud y espiritualidad. Pretendo ahora ofrecer ahora una perspectiva de la reacción del ser humano ante esa ruptura que se manifiesta muchas veces con graves alteraciones de la personalidad individual y de la conducta social.
La persona, cuando llega al límite de sus fuerzas, bien por las tensiones diarias, bien por otros motivos, o por una desgraciada confluencia de circunstancias, cae en la enfermedad. Unas veces se tratan de dolencias físicas y otras, cada día más, son dolencias de tipo psíquico. A pesar de que las distintas terapias psiquiátricas y psicológicas logran buenos resultados, las cifras de “enfermos mentales” no dejan de aumentar. Es la consecuencia lógica de los estilos de vida y también de la pérdida de la espiritualidad a la que ya he aludido. En definitiva, soy de la opinión de que las mujeres y hombres del mundo actual (pero sobre todo la mujer por la sobrecarga de tareas que la sociedad le ha encomendado con injusticia), tecnológicamente avanzado y socialmente complejo, enferman en gran medida debido a esa pérdida espiritual. Se trata, por tanto, de recuperarla. La proposición es importante, porque afecta a nuestra más profunda interioridad. Un escéptico o un ateo podrían argumentar que la espiritualidad no deja de ser un “mecanismo de evasión” para escapar de los problemas habituales; pero no es cierto: conociendo nuestro ser podemos afrontar con mayores garantías de éxito cualquier problema por serio que parezca. Se podrán argumentar después prácticas religiosas. No estamos en este plano, sino en la condición espiritual de la persona. Los norteamericanos, prácticos para algunas cosas, llevan ya varios años acuñando nuevos términos y neologismos para referirse a esta dimensión –incluso terapia- de la que hablo.

Ecosistema personal de interacción social en Internet


Comentaba en la postal de ayer los problemas derivados de la presencia en las redes sociales y de cómo nuestra actividad en dichas plataformas pueden alterar -y alteran de hecho- nuestra vida. Se está escribiendo mucho sobre este fenómeno. Así que no estoy descubriendo nada nuevo aunque la cosa no es tan fácil de explicar. Existen muchos matices y perspectivas, y entramos en terreno resbaladizo. Una vez quedas atrapado en la red resulta complicado salir. Se establece cierta adicción, un impulso de estar comprobando qué se dice por esos mundos enredados, y así millones de personas sucumben al ritual de comprobar cada día, a veces cada minuto, su Facebook, su Instagram, su Twitter,... como si de esa manera van a estar informados con detalle de todo lo que sucede, especialmente de los temas y/o personas que le interesan.
En el ámbito laboral el asunto es aún más grave. Se nos está vendiendo la idea de que estar en tales redes proporcionan recursos en forma de contacto, una información que puede segmentarse, más interacción social, ofertas de empleo, etc. Esto tal vez sea posible en Linkedln y otras redes similares; pero creo yo que dichas posibilidades están infladas sobremanera y desde luego no es así en la mayoría de los casos.
Por otro lado existe el problema de las noticias falsas que va más allá de la propia noticia, pues la naturaleza humana se sustenta muchas veces sobre la exageración, el presumir de tal o cual habilidad, el presentarse como el mejor, y así. Este narcisismo internauta se está incrementando en los últimos años. 
Por tanto, tomé la decisión de solo dejar una red social, la ya citada profesional, para mantener contactos con personas y compañeros que, de otra forma, me sería muy difícil de hacerlo en este momento; pero como mi intención es centrarme exclusivamente en la escritura y abandonar otras áreas profesionales, creo que en un par de años clausuraré también mi presencia en esta red.
Con independencia de las redes, se plantea en un profesional la presencia en Internet. La verdad es que salvo personas que se dedican al periodismo, marketing digital, gestión de plataformas y tecnologías de Internet, la presencia puede limitarse a lo mínimo necesario. De esta manera se gana en calidad de vida y posibilidades de hacer otras cosas, o simplemente de no hacer nada. A veces el aburrimiento constituye el mejor motor para desarrollar la creatividad. En este sentido están surgiendo iniciativas muy interesantes. No se trata tanto de desconectar del mundo sino de optimizar nuestro tiempo y dedicarlo a cosas más productivas que estar cada dos por tres navegando por Internet.

lunes, 29 de abril de 2019

Nuevo horizonte sin algoritmos al acecho


Estaba ayer paseando a última hora de la tarde con mi hermana por las calles de Valladolid y, frente a la iglesia de san Pablo quise pararme para hacer una fotografía de su fachada. Tengo unas cuantas; pero en esa ocasión la luz invitaba a hacer una nueva instantánea. Y lo que son las cosas, cuando vi la foto comprobé que había quedado plasmada la silueta de una paloma volando. La verdad es que ni mi hermana ni yo nos dimos cuenta de que el ave cruzaba en ese preciso instante frente a nosotros. Y si la hubiéramos visto, ni por asomo hubiera captado la imagen a propósito. Pero así quedó como se puede apreciar en la foto que acompaña este comentario.
Este hecho fortuito me permite vincularlo con otro más importante: mi futuro inmediato. Esta circunstancia me hizo reflexionar sobre mi vuelo vital, o más bien del siguiente paso en mi singladura, que no es otro que abandonar ciertas prácticas insustanciales y sí muy contaminantes que he venido desarrollando en los últimos años.
En ese tiempo he mantenido hasta cuatro redes sociales. La verdad es que no sé la razón. Se supone que en un principio se está en las redes por afinidad con seguidores y seguidos, por tener amistades reales ocupando el mismo espacio, por informarse de esto o lo otro, incluso por mera curiosidad. ¡Pérdida de tiempo! Las redes sociales proporcionan muy poca información importante y sí un entretenimiento insustancial, además de representar algunas de ellas una clara intromisión en nuestra privacidad; sin embargo, no quiero ser drástico en la valoración y en la decisión. No soy de los que arrasan con todo. Me gusta ponderar, reflexionar y decidir sin apasionamiento desmedido.
Así, lo primero que hice fue cerrar Instagram hace varias semanas, una red en la que entré por aquello de compartir fotos con reflexiones. Después me encontré en ella amigos y conocidos y eso me animó. Pero pasados los meses me di cuenta de que empleaba un tiempo precioso subiendo fotos y viendo de qué forma podía ser más ´original`. Siempre me ha gustado la fotografía aunque nunca he sido de cargar con pesados equipos todo el tiempo, así que antes me limitaba a llevar en mis excursiones a la naturaleza una cámara buena pero no excesivamente sofisticada. Con la aparición de los teléfonos con capacidad de hacer fotos y vídeos vi el cielo abierto, pues se me simplificaba todo de forma considerable. El peligro de Instagram es querer sobresalir con tus fotos y comentarios ingeniosos, lo cual te desgasta y pasas a depender un tanto de la aplicación. Hay adolescentes que no salen de la aplicación, y adultos muy adultos que también le dedican mucho tiempo. Analizado el tema y valorándolo en términos de esfuerzo y tiempo, vi que lo mejor era cerrar la cuenta. Así lo hice.
La segunda fue Twitter. Llegué a tener casi dos mil seguidores, y todos los días subía un mínimo de tres comentarios, seguía cuentas de las llamadas ´relevantes`, me informaba o trataba de hacerlo,... pronto descubrí los caprichos de la empresa con la manipulación algorítmica, la relevancia a determinados temas en perjuicio de otros, etcétera, además de los comentarios groseros, insultos y todo tipo de conductas que se producen en dicha red social. Por tanto, viendo que estar y no estar en Twitter era lo mismo, decidí cerrarla, lo cual no me ha impedido estar informado de los temas que me importan por otros medios.
La tercera será Facebook. Digo será porque aún no la he cerrado si bien justamente a partir del 1 de mayo, coincidiendo con la fiesta del trabajo, dejaré de actualizarla. ¿Y por qué no la cierro todavía? Porque por sorprendente que pueda parecer aún intercambio información con algunas personas en esa red aunque ya estamos de acuerdo en la desconexión de la plataforma.  Así, la mantendré hasta finales de año con intención de cerrarla a el último día de diciembre, tal vez antes. Esta red social es la más peligrosa de todas, como se ha constatado en numerosas ocasiones por expertos en seguridad, psicólogos, etc. Genera una adicción tan fuerte que es comparada con la adicción a la cocaína. Conozco gente que no es capaz de desconectar ni tan siquiera cuando van al cine o cuando mantienen relaciones sexuales, por cierto, no sé cómo diablos se las apañarán para hacer ambas cosas a la vez... En Facebook he recibido todo tipo de propuestas: relaciones, negocios fabulosos, intercambio de fotos eróticas, matrimonio, comercio, etc. Todo ello una pérdida de tiempo, sin contar el espionaje gubernamental o de agencias publicitarias, además del famoso algoritmo de la empresa, capaz de acumular información de cada uno de nosotros de forma casi increíble, y otras prácticas de sobra conocidas. Total, que salir de esa red es lo mejor que se puede hacer. Con los amigos en ella presentes siempre puedo utilizar otros canales de comunicación y en ello estoy.
Me queda Linkedln. De momento será la única red social que mantenga en activo, entre otras cosas porque estoy en contacto con muchos profesionales afines de una forma directa y sin intrusismos diversos. Hoy por hoy es la única red social que me resulta práctica, no precisas hacer actualizaciones diarias y vas a lo que importa, aunque es cierto que se está devaluando.
En una próxima postal hablaré sobre cómo dejaré definido lo que llamo mi "ecosistema personal de comunicación e interacción social" por el que me guiaré hasta mi retiro profesional.
En definitiva se trata de evitar la dispersión, fomentar la simplicidad, ganar tiempo para uno mismo y vivir una vida sencilla, tranquila y relajada.

domingo, 28 de abril de 2019

Día de elecciones, y yo con Tosca


El ritual de las elecciones se cumple una vez más, veo gente con esperanza de que los políticos que lleguen al gobierno van a mejorar la situación de España. Difícil...
Por la tarde he aprovechado la languidez dominical para escuchar ópera, en concreto Tosca, de Puccini, una vez más. La verdad es que no me canso de escucharla. Me parece una de las óperas más impresionantes de todos los tiempos. El acto tercero concentra una tensión dramática extrema y acaba de la única forma posible.
Hay algunos pasajes poéticos francamente sublimes de una belleza sobrecogedora, como el famoso aria "Y brillaban las estrellas"; pero a mí me sobrecoge el diálogo entre Cavaradossi y Tosca que tiene lugar durante la escena tercera y que no me resisto a transcribir:


CAVARADOSSI
Amargo, sólo por ti, me era el morir. 
En ti, la vida cobra todo su esplendor.
En mi ser, la alegría y el deseo 
nacen de ti, como la llama del calor. 
Veré del cielo su fulgor y oscuridad 
en tus ojos reveladores, 
y la belleza de todas las cosas,
sólo de ti tomarán voz y color.

TOSCA
El amor, que supo salvar tu vida,
será guía en la tierra y faro en el mar...
¡Qué bello será el mundo!
¡Hasta que juntos nos disolvamos 
en las esferas celestes,
como las altas nubes 
sobre el mar,
a la caída del sol...!

Ya al final, el desenlace queda envuelto en la majestuosidad musical propia del melodrama... 
en fin, una obra para admirar y disfrutar.



No guardo el tiempo


Cuando me creía alguien tenía un tesoro enorme y nadie podía quitármelo: el tiempo. Era un verdadero experto reteniéndolo, acumulándolo.
¿Cómo se puede retener el tiempo? Es muy fácil: ejercita la memoria. A más memoria más tiempo guardarás y más te pesará. Porque el tiempo pesa. Cada día que pasa puede ser tiempo consumido o tiempo retenido. El tiempo consumido no pesa, desaparece. El tiempo retenido queda en suspenso, ahí, en el entramado neuronal de nuestro cerebro, al acecho, siempre dispuesto a volver… ¿Recuerdas…? Tiempo retenido.
¿Cómo avanzar con ese lastre? Llevas una mochila muy pesada.
Si quieres vivir una vida plena tendrás que olvidar el tiempo, dejar atrás el pasado, morir. El tiempo y todo lo que le rodea es exterior a nosotros y tu vida no depende de ellos sino de ti mismo. Así que si quieres caminar no lo acumules, no le prestes atención. Es ilusión, engaño.
Sé humilde, abandónate. Recuerda lo que dice Jesús en el Sermón de la montaña: “Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

sábado, 27 de abril de 2019

Dificultades en el camino


Pues sí, el desaliento surge con facilidad. Estás a punto de conseguirlo y, de repente, hay un no sé qué que te impide seguir, tiras la toalla y abandonas el camino. Acedia lo llamaban los “padres del desierto”, esos pirados que lo abandonaban todo para ir en busca del Amado; pero eran unos pirados muy cuerdos, muy sensatos.
Se ha escrito mucho sobre este tema. No voy a insistir. Solo diré que es un estado frecuente que suele confundirse con la depresión; pero ésta es un enfermedad mental, la acedia no. Incluso cuando estamos más animados acecha esa terrible sensación.
Entonces quedan dos opciones: o renuncias, o sigues. Yo escogía la segunda. Y así una vez, y otra, y otra, hasta que dejó de aparecer.
La acedia tiene una base emocional, si descartamos enfermedades físicas o mentales. O sea, si estás razonablemente sano y te llega ese malestar te enfrentas a una situación complicada.
Lo normal es sentir angustia, cierto ahogo… que puede devenir en desesperación. Surgen fantasmas del pasado, miedos, incertidumbre, dudas… ¡qué listo es el ego!
En estos casos no hay una solución mágica. Tenemos que superar la situación confiando en su transitoriedad. Confianza, ésa es la palabra. Y relativizar los acontecimientos que se produzcan, todos los acontecimientos. Nada permanece y todo desaparece, incluidos nosotros. Entonces emerge la felicidad, y más tarde la dicha y el olvido de uno mismo. Esto no es fácil de entender, hay que nadar en esas aguas que parecen encerrar terribles secretos; pero no es así. El agua oscura se torna transparente y cristalina. Viene la luz y el camino se vuelve claro, preciso, único.


Científicos ateos con posturas creacionistas


En esto de la fe y las creencias religiosas en los científicos hay muchas variantes y posturas, desde la atea hasta la creyente -con diversas variantes y religiones practicadas- hasta la agnóstica o indiferente.
Yo he tratado con muchísimos científicos creyentes, y menos con científicos ateos; es decir, conozco científicos que se declaran públicamente ateos o agnósticos -y lo defienden en sus escritos e intervenciones públicas- pero después, en privado, muestran dudas razonables cuando no se te descubren como creyentes "no practicantes". En estas aguas de la relación ciencia y fe se produce también el fenómeno del postureo y la corrección política. Por eso digo que he tratado menos con científicos ateos, puesto que bastantes de los que así se presentan no lo son, o tienen sus dudas, algo por otra parte normal.
Y luego están los científicos de cierto prestigio y notoriedad que utilizan argumentos peregrinos y desfasados en sus argumentaciones ateas, como es el caso de Ginés Morata, genetista de prestigio entrevistado recientemente, que para negar la existencia de Dios afirma que "uno de los grandes logros de Dios era hacer no sé cuántos millones de especies en siete días...". Resulta evidente, a la luz de los conocimientos científicos acumulados que las especies no se crearon en siete días. El relato del Génesis que menciona la creación emplea un lenguaje metafórico, poético, como hace tiempo demostraron teólogos y otros expertos en ciencias bíblicas.Por tanto, su lectura implica tener presente este criterio, pues afirmar lo contrario es estar en la órbita de los cristianos creacionistas y fundamentalistas que defienden el diseño inteligente y la lectura literal de la Biblia.
En definitiva, si se quieren ofrecer argumentos para defender una visión no teísta del universo, hay que saber bien de qué se habla cuando se utilizan ejemplos tomados de la Biblia, del Corán o de otros textos religiosos escritos hace muchos siglos.


Desempleo en Castilla y León


Leo las estadísticas de empleo de mi comunidad autónoma. ¡Espantosas! Vamos a peor y no parece que se vaya a mejorar en el futuro.
Mi región es una comunidad de funcionarios y servicios anexos. Las administraciones local, provincial y autonómica están hinchadas, repletas de personal, y parece que a los políticos lo único que les interesa es seguir creando puestos de trabajo para la llamada "función pública" que yo más bien denomino "disfunción pública", pues lo público no genera ningún tipo de riqueza, solo consume recursos. Que sí, que tiene que haber un mínimo de trabajadores atendiendo la administración y gestión; pero no más. Esto por una parte.
Por la otra, es decir, por las políticas para generar tejido laboral, pues no parece que los políticos de turno -y ya son años con los mismos políticos gobernando y rigiendo los destinos de los castellano leoneses- se hayan esmerado en facilitar las condiciones para crear empleo. Ahora bien, no se les escucha entonar el "mea culpa", todo lo más se limitan a decir que es un tema preocupante, que se confía en que se pueda corregir "la desaceleración económica", y tonterías por el estilo. Los políticos gobernantes -no importa el color ideológico- suelen echar la culpa a temas abstractos, como la citada desaceleración, la coyuntura económica, la crisis internacional, la subida del petróleo, la política económica de Estados Unidos, la toma de decisiones en Bruselas, las presiones del Fondo Monetario Internacional, etc.; pero nunca se atribuyen la responsabilidad, y alguna tienen, por supuesto.
Escribo este comentario en vísperas de la jornada electoral. A partir del lunes -en función de los resultados- se perfilará un nuevo gobierno que tendrá que lidiar con los graves problemas económicos del país. Y dentro de unas semanas elecciones municipales y autonómicas. La verdad es que no espero nada que favorezca el crecimiento económico y la creación de empleo, ¿por qué? Por una simple razón: los españoles nos hemos instalado desde hace años en una serie de prácticas laborales y financieras cuyo resultado lo estamos viendo. Lo peor de todo está por llegar: automatización y robotización de numerosos trabajos, fuerte competitividad de otros países, poca iniciativa política, legislación laboral asfixiante, rigidez para crear empresas y trabajo autónomo, etc.
En mi región, bella y con abundantes recursos para la creación de trabajo, la suerte está echada desde hace mucho tiempo: despoblación rural, huida de los jóvenes diplomados universitarios a Madrid u otros destinos laborales más propicios, envejecimiento poblacional, planes de empleo pergeñados por las administraciones públicas totalmente fantasiosos, gestión nefasta, etcétera. Y así...

viernes, 26 de abril de 2019

Poesía en redes sociales

Captura fotográfica parcial de la noticia del diario "El País", edición del 26/04/2019

La poesía es la fuente original de todo pensamiento. Su importancia se captura en el propio ser, que hace que cada apariencia y superficialidad cobren un significado profundo.
De hecho, para comprender y apreciar la belleza del día, del amanecer, es necesario saber cruzar las profundidades de la noche... para entender la estructura profunda del mundo es preciso transitar por experiencias que requieren de tiempo. No existe un encantamiento más auténtico para el corazón y el intelecto que sumergirse en la creación poética.
El espíritu poético puede ejercer de metafísico tan solo con un silencio que se torna creativo al tomar forma mediante el lenguaje. 
Suelto esta parrafada para analizar eso que se está denominando ´parapoesía`, una especie de poesía alternativa, o más bien una nueva realidad pergeñada en las redes sociales. ¡Ay madre, las redes sociales!

Horeb Ekumene mayo 2019


Un mes más ponemos a disposición del público interesado la revista Horeb Ekumene, publicación en la que tratamos temas relacionados principalmente con el ecumenismo, el diálogo interreligioso y el diálogo ciencia y fe.
La revista está realizada de modo altruista y es gratuita.
En el número de mayo publicamos los siguientes artículos:
- "La técnica y el hombre", por Romano Guardini.
- "El sufrimiento", por José Luis Vázquez Borau.
- "Monseñor Angelelli y la reconfiguración del Tinkunaco", por Alejandro Groos Bruna.
- "Pelegianismo y gnosticismo, los enemigos sutiles de la santidad", por Gianni Valente.
- "La madre de las madres", por Shelly R. Vaughan.

Se incluye el número de mayo con una entrevista a José María Domínguez, jefe de la UCI del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) y otra a Raúl M. Mir Coll, coordinador de retiros de Emaús.

La revista tiene tres secciones fijas: "Textos de Carlos de Foucauld", "Desde la ermita" (reflexiones realizadas por Emili Boïls) y "Libros", en esta ocasión se presenta el libro "Luz y salvación", de Manuel Sánchez Tapia.



Robots y precariedad laboral




Si este escenario se cumple la crisis social se agudizará y no podremos afrontar los retos económicos que se avecinan. Señoras y señores políticos, ¿qué soluciones proponen? Hasta ahora solo he visto demagogia.

jueves, 25 de abril de 2019

Conciencia y espiritualidad



El cuerpo pide siempre serenidad y nuestra cultura raras veces se la proporciona. Añadido a esta realidad, otra no menos importante: la religión sigue siendo la cuestión que más preocupa a la gente. Por poner un simple ejemplo: en el popular buscador Google, el término “religión” registra más de 1.700 millones de páginas, mientras que la palabra “ciencia”, tiene que conformarse con 400 millones de entradas. La diferencia es notable y obedece a la inquietud que manifestamos por todo aquello que escapa de la explicación racional, a pesar de vivir en plena era de desarrollo científico y tecnológico.

Existe cierta relación entre salud y espiritualidad, entendiendo ésta como una característica exclusiva del ser humano, una necesidad vital que nos empuja a buscar la esencia de la propia vida; es decir, a plantearnos las preguntas metafísicas de todos los tiempos, desde diversas perspectivas (teístas, deístas, agnósticas, ateas).

Para muchos investigadores, la creencia religiosa y la vivencia espiritual guardan un correlato neuronal en algunos sistemas de nuestro cerebro. La deducción es lógica teniendo en cuenta que todos nuestros pensamientos o estados mentales son causados por procesos cerebrales. Pero, ¿podemos afirmar con rotundidad que “todos” nuestros estados mentales son producto del cerebro? La pregunta no es baladí, y ante ella cabe adoptar una prudente cautela. Me refiero, naturalmente, a la conciencia: explicarla sobre una base física es, hoy por hoy, una temeridad, porque ni sabemos qué es la conciencia, ni qué procesos mentales la causan de hecho, ni cómo opera para transformar o modificar estados en el propio cerebro. 

Pero de una cosa sí podemos estar seguros, y es que se trata de un fenómeno único en el universo: la emergencia de la conciencia es el hecho más importante de la evolución, aunque no podamos hablar de ella en términos exclusivamente biológicos, como pretenden algunos filósofos y biólogos, intentado alejarse de posturas dualistas.

The strength of the present


We have all seen rain; but we do not perceive the wonderful moment of the sounds that the ringing of water provokes when it hits the roof, the sidewalk, the plastic... in a society without present, only past and future, trapped in nonmeaning...

La razón del mito



Tengo frente a mí un pequeño reloj de bolsillo. Escucho su rutinario tic-tac. La vida retenida en un minuto. El polvo microscópico de la habitación se escurre con más lentitud que mis pensamientos y se filtra por el cristal de la pequeña maquinaria. Todo son cenizas imperceptibles, inaudibles, etéreas. El tiempo transcurre sin darnos cuenta, mas cuando volvemos la mirada nos percatamos que ya es demasiado tarde y queremos recuperar el último soplo, el último aliento vital, el último sueño.
La luz de la tarde hace señales en mi rostro. En el horizonte, el sol devora los campos marchitos y traza en el cielo pinceladas en tono pastel. Un pájaro se posa atento en el alféizar de la ventana, mueve la cabeza inquieto, anda a saltos y levanta el vuelo. Todo es efímero. Un último rayo de sol reverbera en el cielo y sus destellos encandilan mis ojos. Me ciegan mil cristales en el preciso momento en el que no logro distinguir un hilo negro de otro blanco. Es el crepúsculo.

 De súbito los vi, luminosos en la oscuridad, cautivos en la libertad, infinitos en la finitud. Habían llegado otra vez, silenciosos, para instalarse en la frontera imborrable de nuestra memoria colectiva, la única que resiste el paso del tiempo, la única que recuerda una historia real, alejada de las grises peroratas de los historiadores, la única que renueva con inusitada fuerza las más ancestrales inquietudes del hombre.

Sí, habían llegado los mitos, ¿acaso se fueron?, ¿acaso abandonaron nuestro cotidiano existir?, ¿acaso perdieron su mágico hechizo? Y si así fuera, ¿por qué retornaron?, ¿por qué nos envuelven de nuevo en los misterios ancestrales?, ¿por qué renuevan incansables con su plasticidad eterna las noches y los días de nuestro frenético mundo?

miércoles, 24 de abril de 2019

Una tarde con Phosphorescent


Mis días  tienen dos partes muy diferenciadas: empleo las mañanas en temas ´externos`, es decir, suelo dedicarlas a los demás: reuniones, visitas, temas profesionales, cuestiones diversas, y las tardes / noches a desarrollar mi esfera personal: meditar, contemplar, escribir, disfrutar de la música, dibujar, trastear, aburrirme, pasear, dormir,... no siempre es así, claro. A veces surgen contratiempos que me trastocan el día; pero a medida que voy envejeciendo (todos envejecemos pero a partir de los 50 se nota más) soy más dueño de mi tiempo, lo cual no es poco. Diría incluso que es todo un lujo.
El caso es que esta tarde, después de escribir un artículo sobre salud global y preparar un índice provisional para mi próximo ensayo, además de subir algunos comentarios a las redes sociales y dejar en ellos un par de vídeos, tenía la intención de acercarme hasta la orilla del río Pisuerga; pero se ha quedado en intención pues no ha parado de llover, además del frío que ha vuelto con fuerza. Descarté pronto el paseo ribereño y me he quedado en casa. Como  no podía ser de otra forma he puesto música.
Mi relación con la música es extraña, o eso creo. Unas veces no paro de escuchar todo tipo de géneros musicales, con preferencia por la clásica y la ópera, y otras me olvido y puedo estar así durante meses. No tiene que ver con estados anímicos pues vivo en la dicha del instante, que es un punto diferente a la felicidad... el caso es que últimamente pongo música incluso cuando necesito la máxima concentración.
Hoy, después de escuchar unas piezas de gregoriano interpretadas por los monjes de Silos, me decido por Phosphorescent, nombre artístico de Mattew Houck. Un buen cambio. 
La verdad es que  Houck siempre me conmueve. Su música es profunda y cautivadora. Me resulta uno de los mejores cantautores norteamericanos del momento, máxime porque creo que no está mercantilizado. La prueba es que pasaron cinco años entre "Muchachos", un conjunto magnífico y "C´est La Vie", el disco que he escuchado antes.
Así entre canción y canción me llega el olor de la tierra mojada y el sonido relajante de la lluvia al repicar contra un tejadillo de zinc. Placeres cotidianos.


Debates políticos versus cefalea


Ayer tuve la valentía de ver por televisión el debate entre cuatro líderes políticos españoles. No voy a decir los nombres puesto que son de sobra conocidos y tampoco me merecen ninguna consideración como para hablar de ellos. Lo traigo a colación porque después de hora y pico de debate he pasado una noche fatal con pesadillas incluidas. Y esta mañana cefalea para rematar la faena. Total, yo que suelo estar ojo avizor respecto a polemistas profesionales, sucumbí a mi curiosidad -insana en esta ocasión- por ver qué se cocía en tal bodrio televisivo. Juro por el capitán araña que nunca más volveré a ver nada semejante.
Y hoy, pobre de mí, además del consiguiente paracetamol, me he tenido que relajar con los cantos balsámicos de los monjes trapenses. Ya se sabe, la música gregoriana eleva el alma y nos recuerda la finitud de nuestras vidas, consideración muy importante para sobrevivir al vendaval político que venimos sufriendo los españoles.


Reflexión sobre la poesía mística



Empecemos con una pregunta: ¿tiene sentido la poesía mística en nuestros días? Algunas personas pensarán que la pregunta es ociosa, porque incluyen a la poesía mística en una actividad literaria propia de unos pocos “iluminados” que, como tal, sirve para el entretenimiento y nada más. Siempre se ha visto en el poeta la figura bohemia del artista pobre y algo raro. Hasta cierto punto es normal. Lo más natural es que el poeta –como cualquier artista verdadero- no esté polarizado hacia el dinero o el poder. Pero la cuestión no es baladí. En este mundo materialista la poesía en general –y la mística en particular- tiene más sentido que nunca.
El poeta místico, presente en todas las tradiciones religiosas, es tal poeta en cuanto poseedor de unas vivencias extremas manifestadas por su sensibilidad, de suerte que utiliza la expresión poética como “vía de escape” para no perecer en su mundo interior. Su problema parece ser la incomprensión de sus contemporáneos, como queda recogido en la historia de algunos hombres y mujeres místicos, poetas y perseguidos por sus respectivas religiones, quizá porque sus escritos representan un cierto relativismo de los dogmas de fe, o porque sus personalidades resultan incómodas por la verdad que proclaman. Estas personas no se esconden tras la diplomacia y lo políticamente correcto. Para ellos, su poesía, sus experiencias, son la “razón vital” de la que hablaba Ortega y Gasset. Es la vida en su expresión infinitamente bella, superior a la realidad social que les ha tocado vivir. Pero la poesía mística no es sólo individualidad, es más, no es sólo género literario y filología, como pretendía Unamuno. Ella trasciende las fronteras de la creación artística y se mueve con soltura en muchas otras disciplinas. El poeta místico, que no hace otra cosa que expresar sus más íntimos deseos, contribuye de forma notable al desarrollo cultural y religioso de la Humanidad.
¿Qué sería del mundo sin poetas?, se preguntaba el romántico. ¿Qué sería del mundo sin místicos?, nos preguntamos nosotros. La mística es la puerta a la última dimensión, y el poeta la herramienta que nos permite confirmarla; es el otro, un ser de carne y hueso como nosotros, que nos dice: “esta es mi experiencia, tú puedes seguir el mismo camino”. La poesía mística constituye, por tanto, una actividad que canaliza nuestros deseos, tanto personales como colectivos, cohesiona ideas y favorece el desarrollo intelectual y ético de la sociedad. En cualquier caso, sin el ejercicio poético no existirían las matemáticas, que son la base de las ciencias formales, ni la ética, que es uno de los cimientos sobre el que construimos nuestras sociedades. Sin poesía nuestro mundo sería incomprensible, meramente instintivo y animal.

martes, 23 de abril de 2019

La verdad forma parte del amor



En los caminos te puedes encontrar con mucha gente. Hoy en día los caminos son transitados mayormente por Internet. Hay de todo por esos mundos; sin embargo, el amor siempre brilla con luz propia.
Uno de mis maestros, Bawa Muhaiyadden, místico sufí, nacido en Sri Lanka, decía con frecuencia: “Orar es superar todas las adversidades, demonios y malas energías dentro de uno mismo”. ¡Toma ya!, que definición tan profunda. Qué difícil llegar a ese tipo de oración. Para hacerlo hay que eliminar muchos obstáculos, muchas piedras del camino. Y, sobre todo, debemos tener absoluta confianza en nosotros mismos.

Día del Libro


Hoy se celebra el "Día del Libro". Los libreros en la calle intentando vender algo más. Difícil lo tienen. Representan un modelo agotado por falta de iniciativas, las plataformas de lectura digitales y la competencia de sistemas de distribución eficaces y más baratos...

El día de los comuneros


Hoy es día festivo en Castilla y León. Una fiesta que se impuso desde los poderes gubernamentales por aquello de "hacer región", con la protesta de León, en cuya provincia la gente suele hacer vida normal indiferentes al día festivo.
Desde la constitución de la autonomía castellano leonesa habré ido a Villalar de los Comuneros, localidad donde se festeja institucionalmente el día, dos o tres veces, cuando era un chaval con ganas de pasármelo bien. Allí -en la campa de Villalar- te podías encontrar de todo: reivindicaciones sociales, políticos institucionalizados, extremistas variopintos, intelectuales para la ocasión, intelectuales de verdad, protestones, gamberros, gentes de bien, gentes de mal... en fin, lo de siempre. Como a mis amigos y a mí no nos gustaba el ambiente, pues no fuimos más. Ahora me dicen que está todo  ordenado y que no hay ´emoción`. No sé muy bien a qué se refieren con eso de la emoción. Nosotros no la teníamos. Solo queríamos juerga, beber, comer, ligar... y poco más. Lo político nos resultaba ajeno, lejano, cosa de los mayores. Y ahora me sigue resultando ajeno y lejano, cosa de los jóvenes.

lunes, 22 de abril de 2019

¿Qué puedo hacer? Contempla



La duda existencial siempre aparece en el horizonte de la experiencia. Creemos tener certezas inamovibles; pero ante una situación especial nos dejamos embargar por temores huérfanos de raciocinio. Entonces tomamos decisiones precipitadas. No queremos pararnos a meditar y evaluar nuestros actos.
Sin más, volcamos los deseos sobre un tobogán de actos casi inconscientes donde queda atrás el libre albedrío, para acabar en el pozo de la indiferencia. Caemos al abismo.
Todo requiere meditación y establecer la correspondiente escala de valores con la finalidad de enfrentar las diferencias circunstancias de nuestra vida.
Hay quienes emplean su tiempo intentando establecer categorías de sus actos: lo conveniente, lo necesario, lo innecesario, lo repulsivo, lo oportuno, lo práctico, lo beneficioso, lo perjudicial… quien así obra procede como un autómata, pues es fácil para la mente humana establecer rutinas que son, a la postre, modos de huir de la realidad. Si la situación no encaja en alguna de esas rutinas, surge el desasosiego y el sufrimiento, el temor y la inseguridad.
Esto también sucede en la persona religiosa, tal vez, con mayor frecuencia, pues los rituales, sean cuales sean, su naturaleza, implica establecer actos repetitivos.
Resulta muy difícil huir de las rutinas, pues se nos educa en ellas y marcan el día a día.
No estoy diciendo que tengamos que eliminarlas, sino que lo indicado es estar alerta frente a ellas. Todo puede ser rutinario, por ello se requiere la valentía para analizarlas con cierta frecuencia: esto que hago yo, ¿hasta qué punto es producto de la costumbre? ¿Cómo puedo exprimir cada momento? ¿Cómo puedo ser yo mismo y no las circunstancias que me moldean desde fuera?
¡Ya está!, ahora me dirás que medite –pensarás- Pues sí y no. La meditación es un buen ejercicio. El budismo desarrolló técnicas estupendas y ahí están para quienes deseen utilizar ese sistema; sin embargo, también caen en la rutina. La meditación es la cosa más aburrida del mundo.
Yo prefiero contemplar:  mientras camino por el campo, en un museo admirando una obra de arte, en una iglesia, en el banco del parque,...
La contemplación requiere ver más allá de los eventos físicos, y de la materia. Puedo observar la lluvia, por ejemplo, y decir que ´contemplo`; sin embargo, se trata solamente de una observación sin más propósito. O puedo contemplar la lluvia vaciándome de todo vestigio de mi yo. Entonces capto la esencia del agua precipitándose sobre la tierra, dejo de percibir lluvia y su efecto sobre mí… no hay propósito previo ni meta a alcanzar, incluso es posible que no experimente ninguna relajación.
¿Cómo relajarse cuando uno se vacía de sí mismo? Sobreviene la tensión, estamos en alerta. Tampoco reflexionaremos porque no hay nada sobre lo que reflexionar.
Cuando contemplo soy yo en un nivel ajeno a la normalidad. En cierto modo soy anormal, porque la gente no suele contemplar. Mi consciencia se abre a una realidad incontrolable, es oración pura, desnuda de intenciones y peticiones, indiferente ante lo que me rodea. Elimino lo rutinario porque la contemplación constituye en sí misma un acto siempre nuevo, único, confiado.

Informe de Evaluación Global sobre Biodiversidad


Mis colegas del IPBES han preparado  el Informe de Evaluación Global sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, el primer informe intergubernamental de este tipo, y el primero en incluir el conocimiento y las prioridades de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales. Sera accesible a partir del 6 de mayo de 2019. El Informe contiene la mejor evidencia disponible y un análisis de expertos sobre el estado del conocimiento sobre la naturaleza, dotando a los responsables de la toma de decisiones de las herramientas que necesitan para tomar mejores decisiones para nuestro bienestar y el de las generaciones futuras. Más información:

domingo, 21 de abril de 2019

Apuntes del natural para un poema inacabado


Me gusta jugar con la imagen y el sonido, también con las palabras. Me gusta experimentar, probar, buscar, caminar,... No soy experto en vídeo y no lo pretendo. Voy con mi teléfono móvil sencillo, no ultra sofisticado, y me da por fotografiar  y grabar lo que suele pasar inadvertido, aproximándome, intentado casi meterme en el objeto fotografiado. La calidad de la cámara que incorpora el teléfono deja mucho que desear; pero esto no me importa. Lo que sí me interesa es capturar el momento, detener el tiempo cuando estoy absorto en lo que hago. En ese instante todo se paraliza, mi mente desaparece, el tiempo se ha volatilizado, es magia, es contemplación, es oración, es casi éxtasis, y así...



El objeto del trabajo


Siempre se supone que se trabaja para vivir y no se vive para trabajar; pero lo cierto es que la mayoría de la gente trabaja exclusivamente para poder vivir, mantener su nivel de vida y obtener más y más bienes. Los norteamericanos son expertos en esto de trabajar al máximo y no parar. Los japoneses -y ahora los chinos- no andan a la zaga. En España también se observa este fenómeno.
Mi padre era albañil y tenía que hacer horas extraordinarias y ´chapuzas` los fines de semana para darnos de comer. Claro, los salarios eran menos que mínimos. Ahora no es que se haya avanzado mucho. Sé de mucha gente, universitarios y profesionales que tienen salarios casi de miseria. En Madrid, por ejemplo, muchos de estos jóvenes ganan menos de 900 euros al mes. Un auténtico escándalo teniendo en cuenta que el alquiler de un piso cochambroso puede costar 800 euros o más al mes, y no en el centro, a lo que hay que sumar transporte urbano, comida, etc. Vamos, que no ganan para vivir.
Resulta obvio decir que el objeto del trabajo debe ser el bienestar de la persona, el mantener una calidad de vida óptima, trabajar para vivir con dignidad, no para acumular, disfrutar de tiempo libre (y cada vez será mayor), del ocio y de las ofertas culturales. Para ello el salario debe garantizar unos mínimos vitales. La experiencia nos dice que esto no es así. De ahí aquello del "salario mínimo interprofesional" impuesto por ley. La intención es buena pero no justa pues depende de la ciudad y región donde uno se encuentre para aprovechar más o menos ese salario. Y tampoco garantiza nada.
No digo nada nuevo, lo sé; pero me apetecía hablar de ello en este día tan señalado para el cristianismo, de Pascua de Resurrección.

sábado, 20 de abril de 2019

Tiempo de museos


Estas semanas de estancia obligada en Valladolid estoy aprovechando para visitar algunos museos en los que siempre aprendo algo y me traen buenos recuerdos.
Mi propósito es visitar los siguientes:
- Museo Nacional de Escultura.
- Museo de Arte Contemporáneo Español.
- Museo de la Ciencia.
- Museo Oriental.
Hasta el momento, y aprovechando los días festivos de la Semana Santa, he visitado los dos primeros. Francamente estas visitas me saben a poco y tendré que repetirlas antes de irme. Además la entrada era gratuita.
Del Museo Nacional de Escultura me interesa todo, o casi. Además recorrer sus salas provoca en mí recuerdos de cuando estudiaba el bachillerato, pues el profesor de historia nos llevaba al museo para darnos clases "in situ" sobre periodos históricos del arte, maestros, figuras, etc. Imposible suspender la asignatura.
El Museo de Arte Contemporáneo tiene algo impactante: el edificio, restaurado y ampliado, un conjunto arquitectónico impresionante, pero las exposiciones y la colección permanente ya son otra cuestión y se podría hacer una crítica extensa sobre las mismas; pero como no soy crítico me reservo la opinión. Eso sí, si tuviera que elegir una exposición de las que ahora están abierta al público, me quedaría con la de Jesús Capa, titulada "Una jaula salió en busca de un pájaro (Franz Kafka). Es una de las propuestas más interesante que he visto en los últimos años.
Me falta por visitar el Museo de la Ciencia y el Museo Oriental. Espero poder hacerlo el próximo fin de semana.

viernes, 19 de abril de 2019

Procesión general de la Sagrada Pasión del Redentor en Valladolid


Tal como dije que haría, he visto la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor (Valladolid), la única de las procesiones que me interesaba ver. Las razones ya las apunté en un comentario anterior. Bueno, en realidad he visto la mitad, pues el frío pudo conmigo y me fui muy a mi pesar. Esta procesión es única en España ya que recoge toda la pasión de Jesucristo, en 33 pasos de gran belleza y valor artístico portados por veinte cofradías. Un verdadero lujo desfilando por las calles de la ciudad, digno de admirarse con independencia de creencias religiosas.

Mi familia del Sahara


Pocos conocidos míos saben que parte de mi familia viven en el desierto del Sahara. Allí viví y tuve la ocasión de empaparme de la cultura beduina. Basándome en esas experiencias publiqué en su día tres libros: "El beduino de la montaña de ámbar", "El viejo del bastón colorado" y "La bahía de las sombras errantes", textos escritos en prosa poética. Lo que era una trilogía se convertirá pronto en una ´tetralogía`, pues estoy preparando otro libro que tendrá como escenario esas tierras mágicas.
Otro aspecto que cultivé en su momento fue el diálogo entre culturas y diálogo interreligioso. Estoy convencido de la bondad del diálogo, con independencia de credos religiosos y políticos. Dialogar y convivir es el único camino posible para alcanzar una paz definitiva. En esto soy maestro: tengo familiares cristianos y musulmanes, y algunos no practican religión alguna. Yo procuro actuar como catalizador.
El Sahara es un territorio difícil de calificar. Desde un punto de vista ecológico es hostil para la vida humana, lo que no ha impedido que hayan prosperado a lo largo de los siglos diferentes tribus y culturas.
Desde una perspectiva socio política existe una situación enquistada desde hace más de cuatro décadas. Espero y confío que la solución llegue pronto y sea satisfactoria para todas las partes implicadas.
Ahora, desde la lejana Castilla, añoro las llanuras inmensas salpicadas de dunas, montañas, arena, roca, oasis, mar y tierra. El Sahara es inmenso y mi amor por él también.

jueves, 18 de abril de 2019

Tiempo de poesía

Iglesia de San Pablo 


Estos días Valladolid debería ser un hervidero de turistas que llegan a la ciudad para ver las procesiones de Semana Santa. De momento la lluvia se ha asomado tímidamente ayer; pero las procesiones salieron. Hoy amanece lloviendo y la previsión según nos cuentan los del Instituto Nacional de Meteorología es que se mantendrá este tiempo hasta el sábado. 
Las calles están medio vacías, en las iglesias apenas se ve gente a primeras horas de la mañana. Supongo que a medida que avance el día -y si no llueve con intensidad- el personal se anime a salir. 
Yo aprovecho para corregir un poemario que había dejado reposar durante varios meses. Cuando era más joven quería publicar enseguida aquello que escribía. Y no podía hacerlo porque el procedimiento era más complicado: enviar el texto mecanografiado a las editoriales y esperar noticias favorables. En los últimos años los sistemas de edición bajo demanda, autopublicación, blogs, foros, etc., se han extendido. En poesía los jóvenes se decantan por publicar primero en redes sociales y más tarde los expertos en el negocio editorial los fichan para editar esas composiciones en papel. Son operaciones de marketing bien estudiadas.
Es algo curioso: ahora que tengo a mi disposición sistemas accesibles de edición y que yo mismo ejerzo como editor ocasional para otros autores, me da cierta pereza publicar mis textos. Escribo mucho y poco de lo mío ve la luz. Tal vez la razón de ello sea que huyo de este mundo saturado de información y publicaciones de todo tipo, donde casi resulta obligatorio publicar un libro. 
Por esta razón entiendo que la poesía debe editarse solo en papel, o preferiblemente en papel. A diferencia de la prosa, la poesía es lo más elevado de la literatura, es arte, y el arte debe saborearse con tranquilidad, ajeno a la moda de la inmediatez, las prisas y lo efímero. 
En fin, con estas consideraciones abordo las correcciones pertinentes sobre unos textos que escribí hace más de un año. Había pensado en titularlos "Apuntando a Dios", pues hablo de religiones, diálogo, compromiso... sin embargo, creo que acabaré por cambiar ese título que dedicaré a un texto en formato ensayo, ya casi concluido.


miércoles, 17 de abril de 2019

Tarde gris en Valladolid


En vísperas de días festivos me doy un paseo por la ciudad. Es una tarde con temperatura muy adecuada pero lloviznando, lo cual no me impide hacer algunas fotografías, como esta en la que se puede apreciar la parte superior de la catedral.

Ciencia y poesía



Me resulta interesante comprobar cómo numerosos científicos se introducen al cabo de una vida de investigación en el océano de la poesía. No me cabe la menor duda de que ambas actividades, la científica y la poética, comparten elementos comunes como el desarrollo de la creatividad y la intuición. Científicos de renombre han escrito poemas y libros de poesía, muchas veces relacionados directamente con el objeto de su investigación científica. En otras ocasiones sin tener nada que ver con su trabajo habitual.
En cualquier caso la poesía tiene el atractivo de la creación y la inmediatez. Expresa, a veces con muy pocas palabras, cuestiones de gran complejidad.

Semana Santa en Valladolid


Este año ha coincidido mi estadía en Valladolid con la Semana Santa. Y claro, en estas fechas vivir en la ciudad e ignorar las procesiones es tarea casi imposible. Si no las ves, oyes sus bandas de trompetas y tambores, sufres las muchedumbres que asisten al espectáculo y las calles cortadas al tráfico. Es una semana solamente; pero a veces parece que nunca va a terminar. Para rematar la situación, mi familia vive en el barrio con una de las cofradías más numerosa de la ciudad: el barrio de san Andrés en cuya parroquia tomé la primera comunión y me confirmaron, tiempos aquellos en los que no se pensaba tanto en el turismo como ahora. A propósito de este tema, el turístico, leo en la prensa local entrevistas a hermanos mayores y responsables de las cofradías. Y la conclusión que obtengo es que se piensa más en potenciar actos procesionales orientados al turismo que a la espiritualidad. Así, alguno dice que se harán propuestas para que el sábado -día con menos procesiones- se organice algo más con la finalidad de que los turistas no se vayan y esperen hasta el domingo de resurrección, último día procesional.
En fin, estos argumentos echan por tierra cualquier reivindicación de tipo religioso que realizan los mismos entrevistados. Vamos, que lo importante es el turismo y el negocio que genera.
Francamente me traen sin cuidado las manifestaciones populares de religiosidad en la llamada Semana Santa y en cualquier otra fecha. Creo que la espiritualidad va por otros caminos. Que ahora ´bailan` algunos pasos a la salida de las iglesias y en algunos momentos del recorrido, allá ellos, que se deciden a cantar saetas o a introducir otros elementos de la semana santa sevillana, allá ellos. Está claro que hagan lo que hagan, todo va encaminado al espectáculo...
Mientras tanto, me topo con la procesión y no me queda más remedio que esperar. Por lo menos se puede admirar la talla que sacan en procesión ("Cristo camino del calvario", realizada por González Jurado y Saavedra García)  y la música tocada por la banda pues tampoco está mal. ¡Tempus fugit!

martes, 16 de abril de 2019

Orines de perro, aromas urbanos


En los últimos años se han multiplicado el número de mascotas en las ciudades. Me interesa hablar del perro como mascota puesto que sus huellas no pasan desapercibidas para el resto de los ciudadanos.
Para no andarme con rodeos diré que no me gusta tener mascotas en mi casa. Por una sencilla razón: ensucian y tendría que emplear tiempo y dinero. Prefiero dedicar esos recursos a la contemplación perdiéndome por Las Batuecas (Salamanca), por ejemplo, donde estoy en buena compañía de la fauna silvestre. No digo que no me gusten los animales. He sido siempre defensor de la vida salvaje, desde niño. La culpa de esta inclinación fue de Félix Rodríguez de la Fuente y sus programas divulgativos en la televisión española. Siempre he estado vinculado a la defensa de la fauna, la flora, los hábitats naturales. Y no en vano pertenezco a la Sociedad Internacional de Economía Ecológica.
Pero para mí el tema de las mascotas es asunto diferente. Si tuviera una casa en el campo, con césped y terreno suficiente, seguramente acogería uno o varios perros, gatos, etcétera; sin embargo, no es así.  Entiendo que mucha gente adore tener mascotas en el piso y lo respeto. Simplemente lo único que pido es que ejerzan su derecho con responsabilidad.
En muchos vecindarios hay verdaderas disputas por los ladridos de los perros durante las noches. No digo que sea cada día, que no lo es, aunque sí frecuente. Tuve un vecino cuyo perro, de raza caniche, se pasaba las noches ladrando. No hubo forma de convencer al dueño para que hiciera algo, educara al animal (lo que resulta obligatorio para una convivencia sana y pacífica) y le corrigiera el hábito de ladrar. Imposible. Finalmente la comunidad de vecinos lo denunció.
¡Qué decir de algunos dueños de perros que los pasean por las calles y no recogen los excrementos! Lo veo con frecuencia. No son todos, por fortuna. Muchos propietarios saben educar a sus mascotas o los llevan a centros específicos para tales menesteres.
Se podría hacer en mi barrio un censo de excrementos caninos. Y capítulo aparte merece el tema de la orina. Los perros, de suyo, marcan territorio, identifican olores y se comportan en función de estímulos olorosos, entre otros. Orinan aquí y allá y si se les permite no tienen inconveniente en dejar su huella en portales, aceras, esquinas, paredes, árboles,... ellos no saben; pero sus dueños sí.

Un poema de Jorge Luis Borges

"Arte poética". Montaje en vídeo sobre un poema de Jorge Luis Borges, realizado por Neels Castillon:



Mirar el río hecho de tiempo y agua 
y recordar que el tiempo es otro río, 
saber que nos perdemos como el río 
y que los rostros pasan como el agua. 

Sentir que la vigilia es otro sueño 
que sueña no soñar y que la muerte 
que teme nuestra carne es esa muerte 
de cada noche, que se llama sueño. 

Ver en el día o en el año un símbolo 
de los días del hombre y de sus años, 
convertir el ultraje de los años 
en una música, un rumor y un símbolo, 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso 
un triste oro, tal es la poesía 
que es inmortal y pobre. La poesía 
vuelve como la aurora y el ocaso. 

A veces en las tardes una cara 
nos mira desde el fondo de un espejo; 
el arte debe ser como ese espejo 
que nos revela nuestra propia cara. 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios, 
lloró de amor al divisar su Itaca 
verde y humilde. El arte es esa Itaca 
de verde eternidad, no de prodigios. 

También es como el río interminable 
que pasa y queda y es cristal de un mismo 
Heráclito inconstante, que es el mismo 
y es otro, como el río interminable.