sábado, 15 de junio de 2019

Desde mi cabaña


Los árboles, si se les deja, tienden a ser bastante longevos. Ellos sobreviven al presente, como nosotros; conservan del pasado su porte y sus anillos concéntricos al igual que nosotros. Con el paso del tiempo nuestra figura se rellena de recuerdos, animados unos, inanimados y estáticos otros, rodeados siempre de cierta corteza que se aja y desquebraja con los años, como la de los árboles.
Compartimos con los árboles la inexistencia impalpable del futuro –tanto inmediato como lejano- así como también la esperanza de llegar a él y por tanto la elaboración de planes y proyectos, del mismo modo y manera que el árbol planifica a lo largo del invierno la primavera que se acerca, engrosando las yemas y brotes de sus ramas, prestos a resurgir.
En cuanto al presente, lo llevamos exactamente de igual modo: solamente existe el instante preciso de ese “ahora” que nosotros hilvanamos presta y hábilmente con el que le sigue y luego con el otro, en un alarde de previsión cual empalme de fotogramas impresionante.

viernes, 14 de junio de 2019

¿Algún día acabarán las guerras?


No parece que las cosas vayan a cambiar. No en el mundo actual. Al decir que no cambiarán las cosas quiero decir que, en realidad, están en constante cambio; pero este hallazgo no es mío. Lo mutable es concepto hindú y taoísta; sin embargo, los eventos que se suceden en los ámbitos económico y político siguen una cadencia repetitiva espantosa: períodos de paz y de guerra, crisis y bonanza, ignorancia y conocimiento... Es una repetición cósmica.
El cosmos como productor de dualismos interrumpidos. ¿Cómo eliminar aquello que impregna la propia evolución? Se me escapa. Tal vez la única solución sea una inteligente conjunción de espiritualidad y ciencia; pero aquí la clave está en la inteligencia y, por lo visto, parece que escasea.
Seguimos arrastrando problemas, situaciones lacerantes, violencia extrema... una amalgama de circunstancias que nos resultan cotidianas y familiares. Estamos instalados en la comodidad de la rutina, sea cual sea.
Quiero pensar que no será así siempre. Camino con la esperanza de un cambio definitivo, no la repetición de un ciclo que está durando demasiado tiempo. Se vislumbran cambios en la gente joven que nos iluminan con sus ideas y propuestas. Existe voluntad de hacer las cosas de otra manera. Soy optimista: es posible dejar atrás las guerras y conseguir la paz definitiva en el mundo entero; pero me temo que aún nos falta mucho por sufrir

jueves, 13 de junio de 2019

Algunas preguntas


¿Cuántas agencias, observatorios y entes de diferente pelaje y procedencia consumen recursos públicos y no sirven para nada?
¿Cuánta estulticia presentada en formato de sesudos informes plomizos y enrocados en un lenguaje incomprensible para el común de los mortales?
¿Cuántas bobadas nos presentan como actualidad informativa?
¿Cuántas previsiones, reuniones internacionales, cumbres y demás actividades pastoriles se organizan sabiendo que no tienen utilidad?
¿Cuántos estómagos agradecidos por tanta necedad?

miércoles, 12 de junio de 2019

Escritura automática


No, no voy a hablar de ese proceso casi paranormal por el que algunas personas escriben en una especie de arrebatamiento o hipnosis, sino de algo más prosaico. Con la expresión “escritura automática” me refiero a la actividad consistente en escribir de forma habitual y diaria un número mínimo de palabras y folios. En eso consiste el oficio de escritor: escribir.
En estos tiempos de escritores a mansalva, quien más o menos hace sus intentos; pero no nos engañemos, escribir requiere de mucha disciplina, hasta tal punto que se adquiere cierto automatismo. Me levanto por las mañanas… y escribo. Los hay que escriben por la tarde, después de realizar otro trabajo, o por la noche. Lo importante es escribir cada día. Mi meta son diez folios diarios, de lunes a viernes. Mucho de lo que plasmo en el papel (sí, sigo escribiendo a lapicero o bolígrafo), va a la papelera días después; sin embargo, ahí radica la clave. Todo lo que desarrollo está hecho con el corazón. Después viene la corrección con el razonamiento y el análisis. Es un proceso. Creo que la mayoría de los escritores lo hacen así. Es indiferente si escribes prosa o poesía, novela, ensayo o teatro. Dejo aparte los artículos y comentarios en blogs y foros, pues en ellos prevalece la inmediatez y uno se puede permitir ciertas licencias.
Vivimos estableciendo rutinas y afrontamos obstáculos y retos. El escritor no queda al margen de ellas y esto le permite construir una obra. 

Abrazarse, acogerse, amarse


Dos manos que se agarran. Dos personas. Dos mundos. Dos cosmovisiones... pero permanecen ahí, unidos. La fotografía puede verse en horizontal o vertical. En cualquier caso evoca acercamiento, ayuda, generosidad, amor.
En estos tiempos de nuevos éxodos, de emigrantes forzados y sufrimiento inimaginable, tender la mano, ofrecer sin preguntar, acoger sin medida, ahí está la clave. Las demás consideraciones son cuestiones políticas, ajenas a la ´resonancia` de los corazones.

Hijos de la luz


Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas. (1 Tesalonicenses 5:5)

Los críticos se recrean en el lodazal


Me dicen que soy serio, 
que estoy solo,
que no busco compañía,
que soy un castellano viejo
pasado de moda,
como de otro tiempo.

Me dicen que vivo la vida,
que no me preocupo,
que no siento.

Me dicen que soy misterioso,
que no muestro mis sentimientos,
que estoy escondido y alejado.

Me lo dicen los que no ven y juzgan,
los que no saben y hablan,
los que aparentan humildad,
los que venden su imagen solidaria;
pero atesoran muerte en sus casas,
los que buscan prestigio
a lomos de otras espaldas,
los que convierten la oración en teatro
y el vivir en puro engaño.

Esos puritanos modernos
me lo dicen,
mientras sonrío y dejo atrás
el vapor  destilado
por hombres de juicios huecos.

martes, 11 de junio de 2019

Ecología profunda

La destrucción de la naturaleza representa una de las grandes preocupaciones del mundo contemporáneo. El continuo deterioro de los ecosistemas de nuestro planeta y la alteración de los delicados equilibrios sustentadores de la vida, constituyen graves problemas que deberemos resolver durante los próximos años. Prueba de ellos son las conferencias sobre Medio Ambiente y Desarrollo organizadas y patrocinadas por las Naciones Unidas, la puesta en marcha de ministerios y organismos nacionales e internacionales de diverso tipo para la defensa de la naturaleza, el desarrollo del acervo legislativo en materia ambiental, el surgimiento de partidos políticos cuyo ideario está inspirado en la problemática que nos ocupa, y la movilización y creación de numerosas organizaciones no gubernamentales. No menos interés demuestran las grandes religiones por el inquietante problema ecológico.
Enmarcada en esta preocupación mundial ha ido adquiriendo fuerza la ideología ecológica, conocida con el nombre de Ecología profunda (deep ecology). En síntesis constituye un sistema de pensamiento de carácter radical que, partiendo del problema ecológico, busca realizar una crítica de los fundamentos culturales del mundo occidental.
Sobre este tema hablo en "La noche de los gatos"...



San Silouan, el Athonita


Me llega un libro muy interesante que he empezado a leer casi de un ´tirón`, como suele decirse. Se titula "San Silouan el Athonita", editado por Ediciones Encuentro.
La historia merece atención, tal como se refleja en la contraportada:
"En otoño de 1892 un joven campesino ruso -su nombre de pila es Simeón- llega, procedente de la provincia de Tambov, a la Santa Montaña  del Athos. Ha finalizado su servicio militar y se dirige ahora al Monasterio ruso de San Pantaléimon; emprende allí un prolongado combate espiritual hasta su muerte en 1938. Aunque inculto en el sentido usual del término -dos inviernos en la escuela de su aldea son su único bagaje intelectual-, su denodado esfuerzo ascético le depara una experiencia personal del cristianismo idéntica a la de muchos Padres ascetas antiguos. El Stárets Silouan fue canonizado por el Patriarcado ecuménico de la Iglesia Ortodoxa en 1988.
Un Stárets -anciano (Mt 15,2; Mc 7,3)- es un monje cuya experiencia ascética le ha otorgado sabiduría, penetración y capacidad de guiar a los demás".

El libro tiene 433 páginas.
Impresionan las primeras frases que nos ofrecen una idea de por dónde van los tiros:

La Revelación nos dice: «Dios es Amor», -Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna» (1 Jn 4,8; 1,5). ¡Qué difícil nos es, a nosotros hombres, aceptar estas palabras! Difícil, porque nuestra propia vida y la del mundo entero que nos rodea muestran más bien lo contrario. ¿Dónde se halla, en efecto, esta Luz del Amor del Padre, si llegados al ocaso de nuestras vidas, con la amargura en el corazón, debemos reconocer con Job: "Mis mejores proyectos, los deseos más queridos de mi corazón, se han roto. Mis días han huido. El lugar de los muertos será mi casa..., dónde está, pues, mi esperanza? Y aquello que, desde mi juventud, mi corazón, secreta pero ardientemente, perseguía ¿quién lo verá?» (Job 17,11.15). Cristo mismo atestigua que Dios, en su Providencia, vela atentamente por toda la creación. Se acuerda del más pequeño de los pájaros, y cuida incluso de la hierba del campo. Su solicitud por los hombres es todavía incomparablemente más grande, hasta el punto de que -todos los cabellos están contados- (Mt 10,300- Pero ¿dónde se encuentra esta Providencia que vela hasta por los menores detalles? listamos abrumados por el espectáculo del desencadenamiento incontenible del mal en el mundo. Millones de vidas, con frecuencia apenas iniciadas, antes incluso de que hayan adquirido conciencia de sí mismas, son arrancadas con increíble crueldad. ¿Por qué, entonces, esta vida absurda nos ha sido dada? Y el alma ansia encontrar a Dios y decirle: v;Por qué me diste la vida?... Estoy colmado de sufrimientos; las tinieblas me rodean. ¿Por qué te escondes de mí?... Sé que eres bueno, pero ¿cómo eres tan indiferente a mi dolor?». 7 «¿Por qué eres tan cruel, tan implacable conmigo?". «No puedo comprenderte». 

lunes, 10 de junio de 2019

Reflexión sobre poesía mística


Desarrollo en esta postal el tema que ya expuse en tres episodios de "La noche de los gatos", añadiendo algunas reflexiones complementarias.

Empecemos con una pregunta: ¿tiene sentido la poesía mística en nuestros días? Algunas personas pensarán que la pregunta es ociosa, porque incluyen a la poesía mística en una actividad literaria propia de unos pocos “iluminados” que, como tal, sirve para el entretenimiento y nada más. Siempre se ha visto en el poeta la figura bohemia del artista pobre y algo raro. Hasta cierto punto es normal. Lo más natural es que el poeta –como cualquier artista verdadero- no esté polarizado hacia el dinero o el poder. Pero la cuestión no es baladí. En este mundo materialista la poesía en general –y la mística en particular- tiene más sentido que nunca.
El poeta místico, presente en todas las tradiciones religiosas, es tal poeta en cuanto poseedor de unas vivencias extremas manifestadas por su sensibilidad, de suerte que utiliza la expresión poética como “vía de escape” para no perecer en su mundo interior. Su problema parece ser la incomprensión de sus contemporáneos, como queda recogido en la historia de algunos hombres y mujeres místicos, poetas y perseguidos por sus respectivas religiones, quizá porque sus escritos representan un cierto relativismo de los dogmas de fe, o porque sus personalidades resultan incómodas por la verdad que proclaman. Estas personas no se esconden tras la diplomacia y lo políticamente correcto. Para ellos, su poesía, sus experiencias, son la “razón vital” de la que hablaba Ortega y Gasset. Es la vida en su expresión infinitamente bella, superior a la realidad social que les ha tocado vivir. Pero la poesía mística no es sólo individualidad, es más, no es sólo género literario y filología, como pretendía Unamuno. Ella trasciende las fronteras de la creación artística y se mueve con soltura en muchas otras disciplinas. El poeta místico, que no hace otra cosa que expresar sus más íntimos deseos, contribuye de forma notable al desarrollo cultural y religioso de la Humanidad.
¿Qué sería del mundo sin poetas?, se preguntaba el romántico. ¿Qué sería del mundo sin místicos?, nos preguntamos nosotros. La mística es la puerta a la última dimensión, y el poeta la herramienta que nos permite confirmarla; es el otro, un ser de carne y hueso como nosotros, que nos dice: “esta es mi experiencia, tú puedes seguir el mismo camino”. La poesía mística constituye, por tanto, una actividad que canaliza nuestros deseos, tanto personales como colectivos, cohesiona ideas y favorece el desarrollo intelectual y ético de la sociedad. En cualquier caso, sin el ejercicio poético no existirían las matemáticas, que son la base de las ciencias formales, ni la ética, que es uno de los cimientos sobre el que construimos nuestras sociedades. Sin poesía nuestro mundo sería incomprensible, meramente instintivo y animal.
Hoy día hay un renovado interés por ofrecer nuevas respuestas a la pregunta clásica: ¿Qué es el hombre? Numerosos científicos ofrecen respuestas complejas, meramente biológicas, que pueden ser válidas en el ámbito de la actividad empírica y positivista, pero insuficientes para la comprensión de la naturaleza humana. Otros, como los paleoantropólogos Yves Coppers y Pascal Picq, buscan el atributo que distingue al hombre de las demás especies animales, porque “la bipedación, la caza, la vida social, la conciencia o la risa son características que compartimos con los chimpancés”, esto es, aquellos atributos que pensábamos exclusivos de nuestra especie, también están en menor o mayor grado en otras especies filogenéticamente próximas a nosotros; por tanto se puede llegar a pensar que no hay distinción real entre el ser humano y los demás animales.

Sodoma


No suelo leer libros sobre temas eclesiásticos. En primer lugar porque buscan el sensacionalismo. En segundo lugar porque suelen ser poco rigurosos o se limitan a describir cuestiones muy especializadas y puntuales; sin embargo, he leído ´Sodoma` de Frédéric Martel, un libro publicado hace algunos meses que me ha dejado un buen amigo con insistencia de leerlo.  Y así lo he hecho.
El libro está bien escrito, estructurado de una forma amena, con ciertos pasajes que recuerdan más una novela que un ensayo; pero se trata de un estudio profundo y meticuloso sobre la homosexualidad y sus consecuencias en el seno de la Iglesia Católica y, más en concreto, en el ámbito puramente eclesiástico, en la institución eclesiástica, pues la Iglesia Católica es algo más que sus papas, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, monjes y monjas. Por tanto, no es un libro contra la Iglesia Católica, como han dicho algunos críticos, sino contra determinados elementos y prácticas de la institución. Y claro, ahí, en esa institución bimilenaria y bien engrasada, hay de todo. Santos y golfos, sabios y bobos, heterosexuales y homosexuales, clérigos honrados y dignísimos, y auténticos delincuentes.
´Sodoma` no es un libro agradable de leer y, por consiguiente, no es recomendable "para todos los públicos". Contiene pasajes claramente ofensivos y no contrastados, opinión más que análisis objetivo, y cierto sensacionalismo junto con descripciones novelescas que le restan credibilidad puesto que resulta imposible demostrar lo que afirman. Estos son los fallos que le he encontrado, junto al intento --probablemente inconsciente- de su autor, por adornarse y atribuirse una importancia que no es tal, pues existe una amplia bibliografía sobre la historia de la Iglesia, donde se habla de todo. 
A pesar de estos ´peros`, ´Sodoma` es demoledor. Constituye en su conjunto un argumentario que refleja una parte clave para entender la realidad de la institución eclesiástica. Aunque solo el 10% de lo que afirma su autor fuera cierto, bastaría para producir nauseas. En efecto, por sus páginas nos enteramos de aspectos sí contrastados y confirmados incluso por el propio Vaticano, como el caso Marciel Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, y otros casos de obispos y cardenales a los que el autor dedica una atención profunda y ofrece datos contrastables.
También habla de la pederastia, la homosexualidad de muchos clérigos e incluso de papas, de la doble vida que llevan numerosos sacerdotes y religiosos, bien practicando su homosexualidad o heterosexualidad, etc.
Al acabar de leerlo uno se queda con sensación de tristeza, gran tristeza, dada la crudeza de lo narrado y el aspecto absolutamente anticristiano que impera en determinados sectores de la Iglesia Católica. Pero lo más triste no es lo narrado por Martel, sino constatar que -y esto puede hacerse sin leer dicho libro- que la institución eclesiástica ha ocultado sistemáticamente hechos muy graves y que lo sigue haciendo, solo actuando a remolque de la información publicada por los medios de comunicación y en las redes sociales. Lamentable.
El papa Francisco aparece casi como un héroe, intentando poner fin a prácticas antievangélicas y que pueden ser juzgadas no solo por el código de derecho canónico, sino por el código penal. Pero lo tiene difícil. Un papa que quiere poner en práctica el evangelio es un papa poco querido en los círculos políticos vaticanos. 
¿Serán los laicos los que arreglen el desaguisado? El tiempo lo dirá.

Poesía mística 3

Tercera y última parte del estudio sobre poesía mística.
El poeta que invoca a lo sagrado bajo sus nombres simbólicos, expresándose a sí mismo y a su mundo, entra en una relación especial y excepcional. Por eso el carácter relacional del poema debe tenerse en cuenta en su lenguaje y forma. En realidad es lo propiamente decisivo. En el poema se trata siempre de abrirse a sí mismo –y juntamente con todas las cosas- hacia el interior de la Divinidad, de modo que esta interioridad divina aúna el todo del poema y marca su tono. Por ello, ni la cara antropológica de la poesía ni su vertiente mundana, inherente a la primera, tienen consistencia en sí y para sí, no se aducen por sí mismas. Más bien, todo aduce en tanto adquiere un carácter fluido entrando así en el torrente transitivo: ¡Desde mi mismidad hacia Ti, oh Dios!


sábado, 8 de junio de 2019

Sobre poesía mística (segunda parte)

Comparto la segunda entrega que dedico a analizar la "poesía mística". Sigo explorando la dimensión mística de la poesía. El poeta es la herramienta que nos permite confirmarla; es el otro, un ser de carne y hueso como nosotros, que nos dice: “esta es mi experiencia, tú puedes seguir el mismo camino”. La poesía mística constituye, por tanto, una actividad que canaliza nuestros deseos, tanto personales como colectivos, cohesiona ideas y favorece el desarrollo intelectual y ético de la sociedad.

La relación ciencia y fe, imprescindible en el camino del bienestar humano


Según pasan los años me intereso más por determinadas cuestiones de tipo filosófico y teológico. Siempre tuve una especial inclinación hacia el estudio del conocimiento humano y, más en concreto, a la reflexión sobre el quehacer científico y el binomio ciencia — fe. Dicha reflexión es fundamental en nuestros días, más si cabe por la propia evolución de nuestra civilización, donde surgen cada vez más problemas y retos de enorme complejidad. Creo sinceramente que se necesita articular una epistemología diferente a la conocida, pues incluso los métodos científicos, su validación y valoración, así como la política involucrada en la investigación y el desarrollo, han adquirido un notable grado de sofisticación y también son susceptibles de amenazas y fraudes. De este ejercicio intelectual debe emerger una nueva conciencia científica. Por extensión, con el resultado obtenido podrá abordarse con mayor precisión la relación de la ciencia con la fe y la religión. ¿Por qué explorar dicha relación? En mi opinión por la necesidad urgente que tenemos de encontrar un marco definitivo para la paz. En este ámbito, no podemos olvidar que de las religiones y sus confluencias con la ciencia, la filosofía y otras disciplinas artísticas y sociales, emergerá una humanidad que pueda finalmente dejar atrás la violencia. A diferencia de numerosos científicos y pensadores, opino que las religiones seguirán teniendo en el futuro un papel determinante para articular espacios de convivencia, pues lo religioso caracteriza al ser humano y no puede ser sustituido por una elaborada doctrina de corte científico sincretista. Se han realizado intentos en el pasado que constituyeron sonados fracasos y en la actualidad hay experimentos sociales que indefectiblemente fracasarán también.

viernes, 7 de junio de 2019

Emili M. Boïls, en Ars Templis

Emili M. Boïls

Emili es amigo y maestro, hombre de fe profunda, místico, religioso, ajeno a la corrección política, independiente, humilde, ...
Estas últimas semanas hemos hablado de iniciar la edición de sus obras en "Ars Templis", y así lo haremos -si Dios quiere-, poniendo en circulación a partir de septiembre de 2019 obras nuevas y otras cuyas ediciones están agotadas, resultando muy conveniente ponerlas al alcance del público, especialmente joven, ediciones agotadas que ahora, gracias a su generoso ofrecimiento, tendré el placer de editar, en papel, por supuesto, y también algunas en edición bilingüe castellano valenciano.
Su trabajo abarca varios géneros: poesía, ensayo religioso, novela, epistolar,... es la memoria viva de un tiempo muy importante de la historia de España en general, y de la Iglesia Católica en particular.
Adjunto su biografía.


Poeta, narrador y religioso español, nacido en Valencia, (España). Tras haber cursado estudios de bachillerato, sintió la llamada de una poderosa vocación religiosa que habría de llevarle, unos años después, a fundar en compañía de otros hermanos Las Fraternidades de la Amistad, una congregación dedicada a la atención y el auxilio de los grupos sociales marginados.

Al tiempo que desarrollaba estas obras piadosas, Emili M. Boïls fue creando una interesante trayectoria literaria, que, escrita en su lengua vernácula, comprende varios títulos de poesía y prosa. Entre sus obras poéticas más sobresalientes, cabe citar Nissaga. Poemes incivils (Valencia: Lindes 1977) y Les cuatre estacions i un testament (Catarroja, Valencia: Ayuntamiento, 1983), esta última galardonada con el premio Pascual Assins de poesía. Llibre dels temps. El Missatger. Poemes. 1972. En su faceta prosista, ha publicado una narración extensa titulada Els Qüaderns d’Emili Coniller (Valencia: editorial Gorg 1973), obra que, como buena parte del resto de su producción impresa, ha sido traducida al idioma portugués. El resto de su obra se completa de varias entregas de teología moral, entre las que conviene recordar aquí las tituladas La Mar de Dios: de intimidades, de añoranzas y de presencias (Madrid: Narcéa, 1994) y El missatger ferit (Barcelona: Publicacions de l’Abadía de Montserrat, S.A, 1993), obra cuyo éxito entre los lectores catalanes parlantes aconsejó su inmediata traducción al castellano, de la que, bajo el mismo título de El mensajero herido, salieron dos ediciones antes de que hubiera concluido aquel año de la publicación de su versión original (Barcelona: Publicaciones Horeb 1993; y Barcelona: Ediciones STJ, 1993). Orar con Carlos de Foucauld. Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld. Barcelona, 2016. La ermita abierta. 2017 Universa Terra. Espigas sueltas. Aforismos. Proverbios. Amazon. 2018.


Poesía mística

Comparto mi último audio del programa "La noche de los gatos". En esta ocasión hablo sobre poesía mística...

jueves, 6 de junio de 2019

Cooperación y bienestar social


Familia, amigos, colegas y seguidores saben que, desde hace unos meses, estoy realizando cambios en mi actividad cotidiana, ya lo he dicho también públicamente en este blog y en el programa "La noche de los gatos". Así que no voy a repetirme.
Durante casi dos décadas colaboré de manera altruista con algunas asociaciones, entre ellas la Cruz Roja Española, involucrándome mucho en distintos proyectos. He aprendido y también he sufrido. Esto me da pie o decir algunas cosas sobre el mundo de la cooperación al desarrollo.
La verdad es que el ámbito de la cooperación ya no es lo que era. Existen numerosas exigencias, protocolos y normativas. Por otra parte en los países en vías de desarrollo se ve al cooperante como un “monedero con patas” al que casi siempre se le puede sacar dinero o papeles, o favores en ocasiones alejados de la propia ayuda humanitaria. Los mafiosos locales y las redes de intereses se han desarrollado de forma exponencial. Es muy difícil llevar a cabo un proyecto sin pagar peaje. 
Por supuesto, siempre hay gente con la que se puede trabajar. Hombres y mujeres comprometidos que desean crear oportunidades en su entorno socio laboral. He conocido personas con un perfil proactivo, orientados de verdad a la cooperación, al intercambio de ideas, procesos, sistemas de trabajo, etc. Pero los tiempos están alumbrando nuevos modelos socieconómicos y esto de la cooperación se ha convertido en un sistema sofisticado donde numerosas ongs funcionan como empresas, por no hablar de negocios paralelos, fraude y corrupción. Cuando alguien está al margen de tales prácticas, tarde o temprano es marginado. Al final acabas cansado y harto de enfrentar mil obstáculos que entorpecen a menudo cualquier actividad.
Ahora mi cooperación la ejerzo desde el ámbito intelectual, ejerciendo la promoción de actividades culturales y científicas desde la distancia. Una de ellas la función editorial. Creo que queda mucho por hacer en las esferas de la divulgación seria de ideas y realidades socioculturales. Trabajar en este sentido es una buena forma de contribuir al bienestar y la paz.

Las páginas del libro


Hoy aparece en el diario "El País" una noticia interesante relacionada con el mundo editorial. Habla del menor número de páginas que tienen los libros que se editan en la actualidad. Y ofrece una serie de explicaciones con las que estoy más o menos de acuerdo.
El problema viene por la cultura de lo efímero y superficial. Ya no hay tiempo para la lectura sosegada, reposada, emplear media hora o más cada día en leer un buen libro es casi un lujo. La gente busca informarse y leer lo menos posible. Hablo en general. Están los que siguen cultivando su afición y devoran libros pequeños, medianos y grandes. Lo que importa es el contenido, la historia que se cuenta, o el hecho que se explica.
Los libros que editan ahora los grandes sellos editoriales están pensados para su consumo inmediato. Lo ideal 200 páginas más o menos, a ser posible menos. Así los escritores se ajustan a las preferencias del público.
Recuerdo que Miguel Delibes decía que una buena novela puede tener 250 páginas, que no es necesario escribirlas de mayor extensión; sin embargo, él mismo escribió algunas mucho más voluminosas.
Así que esto de la reducción de páginas no es nuevo. Que yo sepa se habla del asunto desde hace por lo menos treinta años.
Internet y las redes sociales han acelerado el proceso. ¿Quién se va a molestar en leer un ´tocho` de 900 páginas? Gente muy motivada, lectores compulsivos, amantes de la literatura a la vieja usanza, es decir, en papel, sin tecnología digital de por medio, y así.
Las empresas editoras han tenido buena parte de culpa en este proceso que parece imparable. Han apostado por la tecnología para intentar llevarse una parte del pastel digital. Quieren el libro electrónico, los programas de lectura aptos para cualquier aparato, sea cual sea su tamaño. Yo sería incapaz de leer el Quijote en una pantalla, por mucho que su pantalla imite las características del papel. Hace tiempo me regalaron uno de esos artilugios y apenas lo he utilizado. Si voy de viaje cargo con mis libros en la maleta, y el dispositivo solo me sirve para producirme malestar en los controles de pasajeros... creo que acabaré por tirarlo al depósito de reciclaje. Los jóvenes, salvo excepciones, leen cada vez más en tabletas, ordenadores, etc. ¿Se puede revertir la situación? Pues claro que sí; pero se necesita una apuesta decidida de instituciones públicas, privadas y empresas del mundo editorial. Cosa que no harán porque el negocio es el negocio, y ahora el negocio es digital. Por tanto, que no vengan con lamentaciones y tristeza ante la situación que estamos viviendo.
Los nuevos escritores lo tienen más fácil. Se adaptan con rapidez a formatos de edición. De ahí que la poesía experimente estos últimos años un resurgimiento. Ocupa poco espacio, el poema se puede leer cómodamente en tu red social favorita o en formato libro electrónico.
Además ahora hay muchos entretenimientos. Las series de televisión constituyen un ejemplo de lo que digo, donde cada episodio es semejante al capítulo de una novela. Muchas novelas se han escrito pensando en la producción televisiva, consumo de capítulos y temporadas, giros del guión, toda una batería de cultura de usar y tirar...
Recuerdo que en el tren, hasta no hace mucho tiempo, se podía ver gente leyendo libros de cierta envergadura. Los pasajeros absortos en sus respectivos libros o revistas. Hoy se ve muchos más pasajeros con sus tabletas y teléfonos, viendo series, fotos, escuchando música... tal vez alguno escuche un ´audiolibro`, poco libro en papel...
Así estamos.
Yo, pertinaz en mi empeño, leo en papel y también edito en papel. No se trata de hacer ascos a la tecnología. También grabo audios y utilizo el blog y las redes sociales. Simplemente limito su uso. Si Dios quiere, este año verán la luz algunos libros que rebasan esos dos centenares de páginas, para alegría de quienes sí aman los libros, la lectura y la cultura alejados de tecnologías sofisticadas, que prefieren emplear su tiempo en ´saborear` la lectura pausada, oliendo el papel y la tinta... una experiencia única.

Industria editorial, desarrollo social y control de Internet en África



Uno de los aspectos menos tratados en esto del desarrollo social está relacionada con la actividad editorial en la mayoría de países pobres. En África se edita muy poco, en el Magreb es casi residual… la mayor parte de las veces son ediciones en lengua francesa. Poca novela y ensayo, casi nada. Se dice que no existe la costumbre de leer; pero yo creo que tiene que ver más bien con la falta de interés de las autoridades por potenciar la lectura.
Sobre el emprendimiento editorial y el control de Internet en África trato en este episodio de "La noche de los gatos"...



miércoles, 5 de junio de 2019

Lectores y oyentes fantasmas


La técnica permite en nuestros días hacer y controlar cosas que serían inimaginables hasta hace unos pocos años. Hasta aquí no digo nada nuevo. Todos tenemos una idea aproximada de cómo ha sido transformada nuestra sociedad con las nuevas tecnologías, en especial Internet y las casi infinitas aplicaciones que van surgiendo cada día. Una de ellas son las herramientas de control estadístico sobre sitios web, documentos descargados, escuchas de podcast, etc.
Además de proporcionar una información geográfica y segmentada, algo muy valioso para expertos en marketing y publicidad, tiene otra utilidad con la que yo me divierto. Me explico. Cada vez que escribo una postal para el blog, o subo un audio para "La noche de los gatos", programa en formato podcast, suelo recibir algún mensaje de gente conocida que me dice: "escuché tu audio y me gustó -o no- mucho", o "leí tu última postal -suele emplearse la palabra post; pero yo me niego a utilizarla- y estaba muy bien, etc. Esto es lo habitual. Y yo me quedaba tan contento pensando que me leían y escuchaban la gente próxima a mí, los amigos, familiares,...  Eso solía pensar.
Ahora no. He llegado a tener un cierto dominio sobre las métricas de seguimiento y otras variables estadísticas y sé cuando alguien me miente, puesto que si yo tengo un amigo o conocido en La Coruña que me dice haber leído o escuchado tal o cual comentario mío, por ejemplo, y no me aparece ni una sola visita de esa ciudad en la estadística correspondiente de ese día, resulta evidente que dicha persona no ha leído o escuchado nada, me está mintiendo. Dicho de otra forma, los sofisticados sistemas de análisis y seguimiento que están al alcance de cualquiera, nos ofrecen una información tan exhaustiva que es difícil no saber quién te está leyendo o escuchando. Como siga la cosa así pronto ofrecerán foto y vídeo. Creo que los chinos ya tienen algo parecido.
Claro, esto me pasa ahora, cuando mis medios de publicación en Internet reciben unos cientos de visitas diarias. Si aumentan los accesos, sería difícil controlar este aspecto, aunque con las direcciones IP de los ordenadores y otros sistemas de geolocalización es posible, si bien es algo que no me interesa.
En fin, a esos lectores y oyentes que no hacen lo que me dicen hacer, los llamo fantasmas, no como forma de insulto, ojo, sino como definición de lo que me ofrecen las estadísticas: personas que no quedan reflejadas en las métricas, son invisibles... es casi imposible. Tal vez los que tengan programas de bloqueo, despiste o trabajen para gobiernos puedan burlar los análisis estandarizados. Pero la inmensa mayoría de internautas no.

TIRIS LIBROS, una colección sobre el Magreb


El Magreb es una región del norte de África que tiene una gran importancia estratégica y socioeconómica para Europa y el mundo en general. Cinco países: Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez, constituyen un mosaico increíble de culturas, lenguas, tradiciones, costumbres, gastronomía, etc.
"TIRIS LIBROS" es un proyecto sobre el que vengo pensando desde hace varios meses. Sé que es difícil poner en marcha ideas editoriales. Yo me he aventurado con "Ars Templis", y en la aventura sigo, ahora intentando sacar una colección de libros (en papel, por supuesto), sobre el Magreb en sus diversos aspectos. Prefiero autores locales, aunque sé que en estos países se escribe poco y se lee menos; pero quiero intentarlo. También voy a dar cabida a autores de otras nacionalidades siempre y cuando escriban en lengua española.
No tengo una fecha de salida y tampoco he pensado en un número determinado de libros. Lo ideal sería editar un título por trimestre.
Junto con la revista ´Sabbúra`, cuyo último número acaba de aparecer y también será editada en papel a partir de septiembre de 2019, completo mi compromiso hacia el Magreb.

Apuntes del natural para un poema inacabado


Presento unos textos escritos en prosa poética. No se trata de un libro completo, de ahí el título; pero plasman reflexiones y momentos que he vivido recientemente, desde una perspectiva espiritual.

martes, 4 de junio de 2019

Comentario sobre el mes de ramadán


Hoy concluye el mes de ayuno en buena parte de Europa y mañana en algunos países del Magreb, como Marruecos. Por dicho motivo hago un comentario en "La noche de los gatos", dirigido principalmente a occidentales no musulmanes. Creo que es muy importante conocer las diferentes costumbres y tradiciones que siguen ciudadanos con otras confesiones religiosas.


lunes, 3 de junio de 2019

De muerte, mediocridad y silencio


Vamos caminando en este año 2019 un tanto raro y también dramático. En estos seis meses escasos han fallecido personas que conocía, no ancianos, de mediana edad. La muerte es democrática cien por cien: nos afecta a todos, más pronto o más tarde.
El caso es que entre fallecimientos, visitas al hospital como acompañante, conocidos y amigos con enfermedades crónicas, el año me resulta diferente. También mueren gentes que conocemos por ser famosas, políticos, artistas, intelectuales, etcétera.
La verdad es que estos acontecimientos no me afectan. Desde hace mucho tiempo asumí nuestra finitud y para un creyente como yo, la muerte no es más que el viaje a otro estado del alma. Un amigo ateo me decía que los creyentes somos cobardes por aquello de esperar algo más, aparte del mismo hecho de morir. No lo veo como cobardía y tampoco se trata de un acto heroico. Simplemente es. Yo creo en una realidad que nunca podrá explicar la ciencia, tú no porque te apegas a lo material. Es como el arte. Para unos no dice nada. Otros ven sublimadas sus emociones y se sumergen en la belleza de la obra. La creación es belleza y la muerte forma parte de ese proceso creativo, por tanto, también es bella. Aunque no lo veamos. O quizá -tal vez- porque no lo vemos.
Yo camino con la vida y la muerte, una en cada mano. Me llevan. Y veo solo presente. ¿Para qué pensar en mañana si tal vez no llegue?
Desde el presente vivo, amo y experimento lo que me acontece, sin más explicaciones. Sé, no por experiencia sino por la confianza que nace del amor, algo intangible pues, que cuando Dios me lleve rendiré cuentas, no ese juicio universal tal como se entiende, sino unas cuentas cubiertas por el amor de Dios, y desde ahí, espero su compasión y perdón.
Todos cometemos faltas. Yo a diario.
Desde esta perspectiva, lo que hago forma parte de una entrega, de un propósito altruista, desinteresado. No busco la fama ni los premios. No deseo otra cosa que amar y estar a disposición de los demás.
Los hay que no me entienden, que dicen esto o aquello sobre mí, que pretenden rebuscar en mi interioridad secretos e intereses tangibles, económicos. Vano esfuerzo.
También están los que me atribuyen mediocridad en lo que hago o escribo. Y yo respondo: "pues claro, escribo para los mediocres, ellos me entienden". Y los otros, los listos, los que se otorgan genialidades, capacidades intelectuales sobresalientes, gran ingenio y toda una gama de características apetecibles por la gente, ésos, también me entienden, o tal vez no. Pululan por encima de la masa y solo entienden lo que creen sublime.
Me quedo con los de abajo, los que están ahí, los que viven sin ambición, ajenos a la acumulación de tesoros, talentos y otros supuestos bienes, los que pisan la tierra sin dejar huella, en silencio, como diciendo: "esto no va conmigo...".

Revista Sabbúra


Después de unos meses pongo en circulación el tercer número de la revista ´Sabbúra` (Pizarra), una publicación que recoge las culturas del Magreb en su más amplio sentido.
La verdad es que el proyecto original estaba pensado para editar un número mensual; pero no ha sido fácil reunir contenidos, motivo por el que este tercer número se ha demorado. El siguiente espero que esté disponible en septiembre. Tal vez una frecuencia trimestral o cuatrimestral sea lo más indicado.
La revista es de consulta y lectura gratuita. Más abajo incluyo el enlace de acceso.
Los contenidos de este tercer número están indicados en la foto que acompaño correspondiente a la portada.
Doy las gracias a los colaboradores que amablemente han cedido sus escritos.

domingo, 2 de junio de 2019

En marcha


Hacia el verano.
Caminamos.
Es suficiente...

Diez cosas que no me atrevería a repetir


No voy a seguir con listas. Esta es la segunda y última...

A medida que nos vamos haciendo mayores nos hacemos más prudentes y valoramos los riesgos de otra forma. Es ley de vida: a más edad menos fuerza, menos equilibrio, menos reflejos... Por tanto, buscamos la seguridad. No es una norma escrita, claro está, pues hay personas que siguen pautas de comportamiento propias de adolescentes; pero ese es otro problema.
He pensado en las cosas que hice en el pasado y no sería capaz de repetir, salvo en circunstancias excepcionales. De todas ellas selecciono diez. En su momento las hice sin más. Aquí va el listado:

1     - Cruzar a nado en solitario un pantano. (Riesgo de calambre y ahogamiento).
2     - Subir con zapatos de paseo una montaña de dificultad alta. (Riesgo de caídas).
3     - Conducir un vehículo con niebla espesa sin visibilidad. (Riesgo de accidente).
4     - Adentrarme de noche en un barrio peligroso de una gran ciudad. (Riesgo de un mal encuentro).
5     - Subir a un taxi con el taxista borracho. (Riesgo de accidente).
6     - Caminar descalzo por un camino infestado de escorpiones. (Riesgo de picadura venenosa)
7     - Adentrarme en un campo de prácticas de tiro. (Riesgo de recibir un tiro o pisar una bomba sin explotar).
8     - Almorzar una fabada asturiana justo antes de asistir a una conferencia. (Riesgo de aerofagia, dolor).
9     - Subir al avión con infección de oído o garganta. (Barotrauma, dolor punzante, aturdimiento).
10   - Visitar la ciudad de Esmara (Sahara) en verano (56º C de temperatura. Riesgo de deshidratación y golpe de calor).

Diez cosas que ya no me gustan

Están de moda las listas. Las hay para todos los gustos y sobre todos los temas. Yo he elaborado una muy personal sobre cosas que ya no me gustan. 

1. Ver películas actuales. Amé el cine en el pasado. Durante mi juventud podía ver dos o tres estrenos a la semana. Lo veía casi todo; pero el buen cine escasea tanto en la actualidad que prácticamente ya no veo nada, salvo alguna película que me llegue muy recomendada.

2. Leer novelas. Otro tanto puedo decir del género novelístico. En mi época de estudiante ´caían` dos novelas a la semana. Ahora como mucho leo tres o cuatro al año, y por compromiso.  La novela  en castellano ha dejado de interesarme. Los personajes no aportan nada, se limitan a repetir situaciones descritas un millón de veces y reflejan los tópicos habituales.

3. Comer pan. Salvo excepciones, el pan que se elabora  es de calidad pésima. Solo como el artesanal que me preparan de vez en cuando.
  
4. Acampar. Antes iba con mucha frecuencia de acampar. Me encantaba montar la tienda de campaña, dormir en un saco, contemplar las estrellas. Me he hecho perezoso. Prefiero ver las estrellas sin tener que dormir en el campo. En el desierto del Sahara es diferente. Allí se utilizan jaimas y no se puede decir que sea acampar tal como se entiende en occidente. Además, cada vez hay más gente pululando por el campo, con ruidos, voces, coches, motos,...

5. Las chucherías. ¿A quién no le gustan unas ´gominolas`, unos ´ositos`, un regaliz,...? A mí ahora me dan asco y es meter en el cuerpo azúcar inútil que puede producir diabetes, caries, etc.

6. Escuchar música. Cada vez me gusta menos la actual. La clásica me llama lo justo, Bach sí. Ópera también. Cantantes pop ni fu ni fa, tal vez me quedo con algo de flamenco y poco más... Prefiero el silencio. Para mí es la auténtica música.

7. Periódicos. En el pasado podía leer dos periódicos diarios, los fines de semana tres o cuatro. Ahora ninguno. La prensa de papel me parece vomitiva. Me alimento de unas cuantas publicaciones electrónicas y de blogs de acreditada solvencia.

8. Veladas con los amigos. Apenas las tengo. Prefiero la oración silenciosa en la soledad de la noche.

9. Deporte. ¡Qué pereza! Nunca he sido deportista. Practiqué el montañismo y cuando puedo hago alguna excursión. No sigo el fútbol ni los grandes deportes de masas. Me parecen un mal ejemplo para niños y jóvenes, especialmente el fútbol. Mera corrupción.

10. Viajar. Antes me encantaba y creo que he viajado bastante, no como turista sino como simple viajero, sin propósito de "descansar unos días o ver algo concreto". Después he tenido que hacerlo por obligación y esto me ha hecho casi odiar los desplazamientos. Los viajes se han masificado con el aumento del turismo. Ahora viajo para hacer algo concreto o me quedo en casa, en ese "viaje interior" para el que no es necesario hacer maleta.

Podría citar muchas más cosas que ya no me gustan; pero aquí lo dejo por ahora. 

Ecología profunda


La ecología profunda es una guía filosófica y práctica que se opone a la destrucción de la naturaleza por el materialismo y el consumismo. Sostiene que la humanidad debe cambiar su perjudicial estilo de vida o se destruirá a sí misma, al Medio Ambiente y al resto de seres vivos.

Algunos activistas apoyan la filosofía de la ecología profunda y la utilizan como una base para el cambio. Como guía para el crecimiento personal, la ecología profunda invita a cada individuo a relacionarse e identificarse con todas las criaturas vivientes. De esa manera no solo se estará protegiendo a otras especies y ecosistemas, sino que mediante la práctica consiente de la ecología profunda, el ser humano podría salvarse a sí mismo, dado que ningún ser vivo puede considerarse como un objeto aislado, sino que todos y cada uno forman parte de la Naturaleza.

Esta filosofía se opone a la explotación y destrucción del mundo natural y brega por minimizar el impacto humano, apelando a la premisa de que, si no se cambian nuestros valores y costumbres básicas se seguirá destruyendo la biodiversidad e indirectamente a la humanidad.

La ecología profunda está asociada principalmente con el filósofo noruego Arne Naess (1912 - 2009) y la calificación de “profunda” se refiere a un cuestionamiento fundamental de las actitudes humanas hacia la Naturaleza. Naess acuñó el término en 1973 en contraste con la ecología superficial, una forma menor de ambientalismo y típica de las sociedades actuales. La naturaleza de la ecología superficial tiene una actitud utilitarista y antropocéntrica y apunta al uso de los recursos naturales del mundo para un crecimiento humano ilimitado, ofreciendo soluciones tecnológicas para compensar los problemas con el Medio Ambiente que se producen.

Naess y sus colegas propusieron ocho principios para formar la base del pensamiento de la ecología profunda. Su intención era que estos pilares fueran universales, sin distinción de filosofías, políticas o religiones:

1. Todas las criaturas en la Tierra tienen su propio valor intrínseco. 

2. La diversidad de los seres vivos, desde el más simple al más complejo, contribuye a la riqueza de la vida. 
3. Los seres humanos deben utilizar a otros seres, sólo para satisfacer sus necesidades más básicas.
4. La salud y supervivencia de los no humanos depende de la disminución del número de seres humanos. 
5. La interferencia humana con el mundo y su Medio Ambiente es excesiva y tiende a empeorar. 
6. La política humana (economía, tecnología e ideología) debe cambiar radicalmente. 
7. La calidad de vida es más importante que el nivel de vida. 
8. Todo ser humano que cree en estos puntos debe trabajar por el cambio.

Dado que la gran mayoría de las personas desconocen la existencia o ignoran los principios de la ecología profunda, muchos la han clasificado como una filosofía “fallida” o ineficaz para proteger la vida y el medio ambiente.

sábado, 1 de junio de 2019

A la retaguardia de la vanguardia artística


No entiendo mucho de arte contemporáneo; pero sí lo suficiente gracias a las lecciones improvisadas de mis amigos de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca, especialmente de Miguel Ángel y su familia, todos artistas geniales, cada uno en lo suyo (pintores, diseñadores, músicos,...).
El caso es que en eso del arte que se hace ahora suelo tener una postura un tanto conservadora: me parece prescindible, con excepciones. Están los que lo defienden, negocio puede haber en ello vía comisariados de exposiciones y otras prebendas, vía corrección política o ambas, aduciendo que todo puede ser arte, incluso un "pincho moruno" solidificado sobre una base de mármol, y otros que no, que el arte ha de reunir algunos criterios mínimos. Y ahí andan enredados artistas vanguardistas, críticos, profesores,  y demás...
A mi me da igual, mi opinión no la cambio con tanta facilidad.
El caso es que hoy, por una de esas felices coincidencias, paso por una galería de arte. No pensaba entrar pero al trasluz desde el escaparate vi un cuadro que me llamó la atención y entré. Se trataba de un concurso, por lo que había unas cincuenta obras, la mayoría sin ningún interés; pero claro, entre col y col, lechuga. Y pude admirar la obra en cuestión. No tenía título, o yo no lo vi, ni el autor, solo un número, supongo que por exigencias de las normas para dicho concurso, el anonimato y esas cosas...
El cuadro me gustó, atraía, tenía unas líneas y un estudio de la perspectiva, el color y cierto ´movimiento` que resultaban sumamente interesantes.
Probablemente no ganará el concurso, había otros más ´atrevidos`, más en la línea líquida que caracteriza nuestra cultura actual y que consiste en liquidar lo verdaderamente bueno, la estética, el fondo, la forma, las ideas y todo lo que tenga que ver con la superación y el esfuerzo personales. Ahora todo vale.
Bueno, espero descubrir al autor de la obra algún día. Hice una foto a hurtadillas pues creí ver un letrero de prohibición de fotografías, no estoy seguro; pero aquí la añado.

viernes, 31 de mayo de 2019

Reflexión impermanente


No parece que las cosas vayan a cambiar. No en el mundo actual. Al decir que no cambiarán las cosas quiero decir que, en realidad, están en constante cambio; pero este hallazgo no es mío. La impermanencia es concepto hindú y taoísta. Sin embargo, los eventos que se suceden en los ámbitos económico y político siguen una cadencia repetitiva espantosa: períodos de paz y de guerra, crisis y bonanza, ignorancia y conocimiento… Es una repetición cósmica. El cosmos como productor de dualismos ininterrumpidos. ¿Cómo eliminar aquello que impregna la propia evolución? Se me escapa. Tal vez la única solución sea una inteligente conjunción de espiritualidad y ciencia. Pero aquí la clave está en el amor y, por lo visto, parece que escasea.
Arrastramos viejos problemas, situaciones lacerantes, violencia extrema, una amalgama de circunstancias que ya son familiares y cotidianas. ¡Qué espanto! Estamos instalados en la comodidad de la rutina, sea cual sea.
Quiero pensar que no será así siempre. Camino con la esperanza de un cambio definitivo, no la repetición aludida. Veo reflejos de una nueva civilización en la gente joven que nos iluminan con sus ideas y propuestas. Existe voluntad de hacer las cosas de otra manera. Soy optimista.

jueves, 30 de mayo de 2019

¿Estamos locos?


El otro día estaba viendo el telediario y me llamaron la atención dos noticias. Por una parte hablaron de cierta terapia para eliminar la metástasis en procesos oncológicos, problema que afecta a millones de personas en el mundo; por otra, algo relacionado con el proceso independentista en Cataluña, el cual está originando sufrimiento, incertidumbre y malestar en gran parte de la población catalana y española en general.
Ambos temas parecen no tener nada que ver entre sí­; sin embargo, están relacionados. En efecto, toda situación estresante puede provocar angustia, ansiedad y ser causa de patologías fí­sicas y mentales de diferente consideración, entre ellas el cáncer; pero también algunas enfermedades mentales.
Al hilo de estas noticias pensaba yo en mi propia experiencia como enfermo. En efecto, en el año 2000 me fue diagnosticado un cuadro ansioso depresivo muy grave después de sufrir una situación tormentosa personal y profesional que me llevó al intento de suicidio en diversas ocasiones. No tuve éxito en tal empeño y me alegro por ello; pero la enfermedad me dejó “para el arrastre” , como suele decirse vulgarmente. Aconteció que me tocó en suerte un psiquiatra de gran valía y que, con la ayuda de la psicoterapia y, por supuesto, del entorno familiar y de unos cuantos amigos auténticos, pude afrontar la enfermedad y superarla, en un proceso largo, doloroso y con recaídas. No digo que la venciera pues estas enfermedades como tantas otras, no se vencen, al menos de forma absoluta. Ganamos batallas y tenemos que mantener la guardia alta, hay remisiones; pero pueden volver a atacar en cualquier momento.
Ese hecho, unido al trabajo que he desarrollado bastantes años en entornos caracterizados por un grado de violencia elevado, me proporcionan cierta perspectiva que deseo compartir.
Los parámetros que se manejan en psiquiatrí­a, tales como la ansiedad, la depresión, la personalidad, la inteligencia, etc., no son tan fáciles de evaluar como otros parámetros médicos que se utilizan en la medicina clínica, como los niveles de glucosa, colesterol, hormonas tiroideas o hemoglobina, por ejemplo. Hay que reconocer que la psiquiatrí­a es la menos cientí­fica de la medicina y, a su vez, la ciencia médica es la menos científica de las ciencias. No podemos olvidar que hay mucho de arte y humanismo en estas especialidades. Esta situación hace que sea difícil realizar diagnósticos precisos, los cuales suelen llevar cierto tiempo.
Desde el exterior, en el ámbito general de la ciudadaní­a, los enfermos mentales han sido vistos casi siempre como personas peligrosas cuyos trastornos, antes englobados simplemente bajo el epí­teto de ´locura`, se caracterizan por extravagancias, comportamientos raros, gente ante la que hay que estar precavidos, indignos de confianza y todo lo que se pueda imaginar uno. Por fortuna este criterio está cambiando; pero aún existen recelos entre buena parte de la población. En definitiva, lo diferente siempre provoca inquietud. Yo mismo he sufrido esta humillación.
En cualquier caso, lo importante es que cada vez sabemos más sobre las enfermedades mentales y los tratamientos han ganado en eficacia, aunque queda un largo camino por recorrer.
A mí me interesa en concreto saber cómo la sociedad y la cultura influyen en la génesis y desarrollo de la patología mental. No hay más que ver las tensiones polí­ticas, la presión grupal a la que todos estamos sometidos, la incertidumbre económica, las amenazas tales como enfermedad, desastres naturales y un largo etcétera. Lo social tiene su propia construcción que puede desembocar en productos patológicos o susceptibles de generar enfermedad.
En igual medida, el paciente enfermo mental tienen su influencia en la sociedad, sobre todo si no están diagnosticados. Políticos, empresarios y profesionales impulsivos, psicópatas, sociópatas, ludópatas y un enorme elenco de categorías psiquiátricas, tienen un impacto importante en la “salud poblacional” , sus modos de funcionar, esquemas de trabajo, conducta social, etc.
Pude ser testigo de estas variables en tierras del Sahara, donde una situación enquistada desde hace décadas, posterior a la guerra, ha derivado en una sociedad insegura que arrastra un alto nivel de incertidumbre y malestar, lo que redunda, a su vez, en sujetos con graves alteraciones de su comportamiento, enfermedad mental y trastornos de personalidad, con el agravante de que rara vez son diagnosticados. Una sociedad así es una sociedad muerta, sin futuro, sin capacidad de progresar y de crear entornos saludable.
Seguiremos hablando de estos temas.



Hacia el desierto


El paisaje es ocre, inmenso, penetrante, capaz de producir una borrachera de espejismos en el viajero.
De vez en cuando descubro rebaños de cabras rompiendo la monotonía e imagino el gran desierto
en todo su esplendor.
En el horizonte adivino un pueblo erguido no sé cómo en medio de ningún sitio.
¿De qué vivirá su población? ¿Quién puede vivir así?
Lejos se recorta el minarete de la mezquita. También es ocre y casi podría asegurar que el imán tiene la barba del mismo color.
Todo es ocre  y, por tanto, todo es invisible hasta que, de repente, sin avisar, el arbolado me abofetea y recobro el gusto por el color verde. ¿He dicho verde? Me parece que doy demasiada importancia
a los colores y no debo perder la perspectiva, ni los colores que son, a la postre, una ilusión producida por el movimiento.
Ahora vuelvo a mirar y veo un ocre teñido de verde, un ocre que no es ocre, un verde que no es verde, una gama de colores que se suceden en la fugacidad del tiempo y luego, al dejar de verlos, ¿qué serán?, ¿cómo los percibirá otro viajero? Cierro los ojos e imagino un cuerpo lleno de colores
que se confunden con el entorno.
Soy de colores, y soy transparente, y soy invisible cuando no pienso y deposito mi alma en el regazo de la Divinidad.