sábado, 20 de abril de 2019

Tiempo de museos


Estas semanas de estancia obligada en Valladolid estoy aprovechando para visitar algunos museos en los que siempre aprendo algo y me traen buenos recuerdos.
Mi propósito es visitar los siguientes:
- Museo Nacional de Escultura.
- Museo de Arte Contemporáneo Español.
- Museo de la Ciencia.
- Museo Oriental.
Hasta el momento, y aprovechando los días festivos de la Semana Santa, he visitado los dos primeros. Francamente estas visitas me saben a poco y tendré que repetirlas antes de irme. Además la entrada era gratuita.
Del Museo Nacional de Escultura me interesa todo, o casi. Además recorrer sus salas provoca en mí recuerdos de cuando estudiaba el bachillerato, pues el profesor de historia nos llevaba al museo para darnos clases "in situ" sobre periodos históricos del arte, maestros, figuras, etc. Imposible suspender la asignatura.
El Museo de Arte Contemporáneo tiene algo impactante: el edificio, restaurado y ampliado, un conjunto arquitectónico impresionante, pero las exposiciones y la colección permanente ya son otra cuestión y se podría hacer una crítica extensa sobre las mismas; pero como no soy crítico me reservo la opinión. Eso sí, si tuviera que elegir una exposición de las que ahora están abierta al público, me quedaría con la de Jesús Capa, titulada "Una jaula salió en busca de un pájaro (Franz Kafka). Es una de las propuestas más interesante que he visto en los últimos años.
Me falta por visitar el Museo de la Ciencia y el Museo Oriental. Espero poder hacerlo el próximo fin de semana.

viernes, 19 de abril de 2019

Procesión general de la Sagrada Pasión del Redentor en Valladolid


Tal como dije que haría, he visto la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor (Valladolid), la única de las procesiones que me interesaba ver. Las razones ya las apunté en un comentario anterior. Bueno, en realidad he visto la mitad, pues el frío pudo conmigo y me fui muy a mi pesar. Esta procesión es única en España ya que recoge toda la pasión de Jesucristo, en 33 pasos de gran belleza y valor artístico portados por veinte cofradías. Un verdadero lujo desfilando por las calles de la ciudad, digno de admirarse con independencia de creencias religiosas.

Mi familia del Sahara


Pocos conocidos míos saben que parte de mi familia viven en el desierto del Sahara. Allí viví y tuve la ocasión de empaparme de la cultura beduina. Basándome en esas experiencias publiqué en su día tres libros: "El beduino de la montaña de ámbar", "El viejo del bastón colorado" y "La bahía de las sombras errantes", textos escritos en prosa poética. Lo que era una trilogía se convertirá pronto en una ´tetralogía`, pues estoy preparando otro libro que tendrá como escenario esas tierras mágicas.
Otro aspecto que cultivé en su momento fue el diálogo entre culturas y diálogo interreligioso. Estoy convencido de la bondad del diálogo, con independencia de credos religiosos y políticos. Dialogar y convivir es el único camino posible para alcanzar una paz definitiva. En esto soy maestro: tengo familiares cristianos y musulmanes, y algunos no practican religión alguna. Yo procuro actuar como catalizador.
El Sahara es un territorio difícil de calificar. Desde un punto de vista ecológico es hostil para la vida humana, lo que no ha impedido que hayan prosperado a lo largo de los siglos diferentes tribus y culturas.
Desde una perspectiva socio política existe una situación enquistada desde hace más de cuatro décadas. Espero y confío que la solución llegue pronto y sea satisfactoria para todas las partes implicadas.
Ahora, desde la lejana Castilla, añoro las llanuras inmensas salpicadas de dunas, montañas, arena, roca, oasis, mar y tierra. El Sahara es inmenso y mi amor por él también.

jueves, 18 de abril de 2019

Tiempo de poesía

Iglesia de San Pablo 


Estos días Valladolid debería ser un hervidero de turistas que llegan a la ciudad para ver las procesiones de Semana Santa. De momento la lluvia se ha asomado tímidamente ayer; pero las procesiones salieron. Hoy amanece lloviendo y la previsión según nos cuentan los del Instituto Nacional de Meteorología es que se mantendrá este tiempo hasta el sábado. 
Las calles están medio vacías, en las iglesias apenas se ve gente a primeras horas de la mañana. Supongo que a medida que avance el día -y si no llueve con intensidad- el personal se anime a salir. 
Yo aprovecho para corregir un poemario que había dejado reposar durante varios meses. Cuando era más joven quería publicar enseguida aquello que escribía. Y no podía hacerlo porque el procedimiento era más complicado: enviar el texto mecanografiado a las editoriales y esperar noticias favorables. En los últimos años los sistemas de edición bajo demanda, autopublicación, blogs, foros, etc., se han extendido. En poesía los jóvenes se decantan por publicar primero en redes sociales y más tarde los expertos en el negocio editorial los fichan para editar esas composiciones en papel. Son operaciones de marketing bien estudiadas.
Es algo curioso: ahora que tengo a mi disposición sistemas accesibles de edición y que yo mismo ejerzo como editor ocasional para otros autores, me da cierta pereza publicar mis textos. Escribo mucho y poco de lo mío ve la luz. Tal vez la razón de ello sea que huyo de este mundo saturado de información y publicaciones de todo tipo, donde casi resulta obligatorio publicar un libro. 
Por esta razón entiendo que la poesía debe editarse solo en papel, o preferiblemente en papel. A diferencia de la prosa, la poesía es lo más elevado de la literatura, es arte, y el arte debe saborearse con tranquilidad, ajeno a la moda de la inmediatez, las prisas y lo efímero. 
En fin, con estas consideraciones abordo las correcciones pertinentes sobre unos textos que escribí hace más de un año. Había pensado en titularlos "Apuntando a Dios", pues hablo de religiones, diálogo, compromiso... sin embargo, creo que acabaré por cambiar ese título que dedicaré a un texto en formato ensayo, ya casi concluido.


miércoles, 17 de abril de 2019

Tarde gris en Valladolid


En vísperas de días festivos me doy un paseo por la ciudad. Es una tarde con temperatura muy adecuada pero lloviznando, lo cual no me impide hacer algunas fotografías, como esta en la que se puede apreciar la parte superior de la catedral.

Ciencia y poesía



Me resulta interesante comprobar cómo numerosos científicos se introducen al cabo de una vida de investigación en el océano de la poesía. No me cabe la menor duda de que ambas actividades, la científica y la poética, comparten elementos comunes como el desarrollo de la creatividad y la intuición. Científicos de renombre han escrito poemas y libros de poesía, muchas veces relacionados directamente con el objeto de su investigación científica. En otras ocasiones sin tener nada que ver con su trabajo habitual.
En cualquier caso la poesía tiene el atractivo de la creación y la inmediatez. Expresa, a veces con muy pocas palabras, cuestiones de gran complejidad.

Semana Santa en Valladolid


Este año ha coincidido mi estadía en Valladolid con la Semana Santa. Y claro, en estas fechas vivir en la ciudad e ignorar las procesiones es tarea casi imposible. Si no las ves, oyes sus bandas de trompetas y tambores, sufres las muchedumbres que asisten al espectáculo y las calles cortadas al tráfico. Es una semana solamente; pero a veces parece que nunca va a terminar. Para rematar la situación, mi familia vive en el barrio con una de las cofradías más numerosa de la ciudad: el barrio de san Andrés en cuya parroquia tomé la primera comunión y me confirmaron, tiempos aquellos en los que no se pensaba tanto en el turismo como ahora. A propósito de este tema, el turístico, leo en la prensa local entrevistas a hermanos mayores y responsables de las cofradías. Y la conclusión que obtengo es que se piensa más en potenciar actos procesionales orientados al turismo que a la espiritualidad. Así, alguno dice que se harán propuestas para que el sábado -día con menos procesiones- se organice algo más con la finalidad de que los turistas no se vayan y esperen hasta el domingo de resurrección, último día procesional.
En fin, estos argumentos echan por tierra cualquier reivindicación de tipo religioso que realizan los mismos entrevistados. Vamos, que lo importante es el turismo y el negocio que genera.
Francamente me traen sin cuidado las manifestaciones populares de religiosidad en la llamada Semana Santa y en cualquier otra fecha. Creo que la espiritualidad va por otros caminos. Que ahora ´bailan` algunos pasos a la salida de las iglesias y en algunos momentos del recorrido, allá ellos, que se deciden a cantar saetas o a introducir otros elementos de la semana santa sevillana, allá ellos. Está claro que hagan lo que hagan, todo va encaminado al espectáculo...
Mientras tanto, me topo con la procesión y no me queda más remedio que esperar. Por lo menos se puede admirar la talla que sacan en procesión ("Cristo camino del calvario", realizada por González Jurado y Saavedra García)  y la música tocada por la banda pues tampoco está mal. ¡Tempus fugit!

martes, 16 de abril de 2019

Orines de perro, aromas urbanos


En los últimos años se han multiplicado el número de mascotas en las ciudades. Me interesa hablar del perro como mascota puesto que sus huellas no pasan desapercibidas para el resto de los ciudadanos.
Para no andarme con rodeos diré que no me gusta tener mascotas en mi casa. Por una sencilla razón: ensucian y tendría que emplear tiempo y dinero. Prefiero dedicar esos recursos a la contemplación perdiéndome por Las Batuecas (Salamanca), por ejemplo, donde estoy en buena compañía de la fauna silvestre. No digo que no me gusten los animales. He sido siempre defensor de la vida salvaje, desde niño. La culpa de esta inclinación fue de Félix Rodríguez de la Fuente y sus programas divulgativos en la televisión española. Siempre he estado vinculado a la defensa de la fauna, la flora, los hábitats naturales. Y no en vano pertenezco a la Sociedad Internacional de Economía Ecológica.
Pero para mí el tema de las mascotas es asunto diferente. Si tuviera una casa en el campo, con césped y terreno suficiente, seguramente acogería uno o varios perros, gatos, etcétera; sin embargo, no es así.  Entiendo que mucha gente adore tener mascotas en el piso y lo respeto. Simplemente lo único que pido es que ejerzan su derecho con responsabilidad.
En muchos vecindarios hay verdaderas disputas por los ladridos de los perros durante las noches. No digo que sea cada día, que no lo es, aunque sí frecuente. Tuve un vecino cuyo perro, de raza caniche, se pasaba las noches ladrando. No hubo forma de convencer al dueño para que hiciera algo, educara al animal (lo que resulta obligatorio para una convivencia sana y pacífica) y le corrigiera el hábito de ladrar. Imposible. Finalmente la comunidad de vecinos lo denunció.
¡Qué decir de algunos dueños de perros que los pasean por las calles y no recogen los excrementos! Lo veo con frecuencia. No son todos, por fortuna. Muchos propietarios saben educar a sus mascotas o los llevan a centros específicos para tales menesteres.
Se podría hacer en mi barrio un censo de excrementos caninos. Y capítulo aparte merece el tema de la orina. Los perros, de suyo, marcan territorio, identifican olores y se comportan en función de estímulos olorosos, entre otros. Orinan aquí y allá y si se les permite no tienen inconveniente en dejar su huella en portales, aceras, esquinas, paredes, árboles,... ellos no saben; pero sus dueños sí.

Un poema de Jorge Luis Borges

"Arte poética". Montaje en vídeo sobre un poema de Jorge Luis Borges, realizado por Neels Castillon:



Mirar el río hecho de tiempo y agua 
y recordar que el tiempo es otro río, 
saber que nos perdemos como el río 
y que los rostros pasan como el agua. 

Sentir que la vigilia es otro sueño 
que sueña no soñar y que la muerte 
que teme nuestra carne es esa muerte 
de cada noche, que se llama sueño. 

Ver en el día o en el año un símbolo 
de los días del hombre y de sus años, 
convertir el ultraje de los años 
en una música, un rumor y un símbolo, 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso 
un triste oro, tal es la poesía 
que es inmortal y pobre. La poesía 
vuelve como la aurora y el ocaso. 

A veces en las tardes una cara 
nos mira desde el fondo de un espejo; 
el arte debe ser como ese espejo 
que nos revela nuestra propia cara. 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios, 
lloró de amor al divisar su Itaca 
verde y humilde. El arte es esa Itaca 
de verde eternidad, no de prodigios. 

También es como el río interminable 
que pasa y queda y es cristal de un mismo 
Heráclito inconstante, que es el mismo 
y es otro, como el río interminable.