miércoles, 19 de septiembre de 2018

La relación ciencia y fe, imprescindible en el camino del bienestar humano


A medida que pasan los años me intereso más por determinadas cuestiones de tipo filosófico y teológico. Siempre tuve una especial inclinación hacia el estudio del conocimiento humano y, más en concreto, a la reflexión sobre el quehacer científico y el binomio ciencia — fe. Dicha reflexión es fundamental en nuestros días, más si cabe por la propia evolución de nuestra civilización, donde surgen cada vez más problemas y retos de enorme complejidad. Creo sinceramente que se necesita articular una epistemología diferente a la conocida, pues incluso los métodos científicos, su validación y valoración, así como la política involucrada en la investigación y el desarrollo, han adquirido un notable grado de sofisticación y también son susceptibles de amenazas y fraudes. De este ejercicio intelectual debe emerger una nueva conciencia científica. Por extensión, con el resultado obtenido podrá abordarse con mayor precisión la relación de la ciencia con la fe y la religión. ¿Por qué explorar dicha relación? En mi opinión por la necesidad urgente que tenemos de encontrar un marco definitivo para la paz. En este ámbito, no podemos olvidar que de las religiones y sus confluencias con la ciencia, la filosofía y otras disciplinas artísticas y sociales, emergerá una humanidad que pueda finalmente dejar atrás la violencia. A diferencia de numerosos científicos y pensadores, opino que las religiones seguirán teniendo en el futuro un papel determinante para articular espacios de convivencia, pues lo religioso caracteriza al ser humano y no puede ser sustituido por una elaborada doctrina de corte científico sincretista. Se han realizado intentos en el pasado que constituyeron sonados fracasos y en la actualidad hay experimentos sociales que indefectiblemente fracasarán también.

martes, 18 de septiembre de 2018

Poesía y Ciencia

Me resulta curioso comprobar cómo numerosos científicos se introducen al cabo de una vida de investigación en el océano de la poesía. No me cabe la menor duda de que ambas actividades, la científica y la poética, comparten elementos comunes como el desarrollo de la creatividad y la intuición. Científicos de renombre han escrito poemas y libros de poesía, muchas veces relacionados directamente con el objeto de su investigación científica. En otras ocasiones sin tener nada que ver con su trabajo habitual.
En cualquier caso la poesía tiene el atractivo de la creación y la inmediatez. Expresa, a veces con muy pocas palabras, cuestiones de gran complejidad. Un amigo mío me decía que el filósofo necesitaba muchas palabras para desarrollar una idea, mientras que el poeta podía tumbarse debajo de un árbol y, en cuestión de unos segundos, escribir unos versos que captan la esencia de su pensamiento.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Amar al enemigo

El Papa en Santa Marta. Foto: Vatican Media

Es bueno tener enemigos porque así ponemos a prueba nuestra caridad y descubrimos también nuestros defectos y zonas oscuras. Así crecemos en el amor al prójimo.
Hay que perdonar siempre; pero para que dicho perdón sea pleno y eficaz, el agresor debe acercarse al ofendido, pues sólo en la cercanía se restablece el equilibrio y la armonía entre personas.
Sobre el amor al enemigo el Papa Francisco habló en una homilía pronunciada en junio pasado, en la Casa Santa Marta, invitándonos a rezar por los enemigos, por aquellos que "nos quieren destruir", y amarlos:

domingo, 16 de septiembre de 2018

Reflexión sobre la muerte


En los momentos de enfrentar la muerte sobreviene la inquietud ante la duda que nos acompaña desde el nacimiento: ¿qué habrá después?
Buena parte de la población mundial se reconoce creyente en un más allá que viene descrito en sus respectivas tradiciones religiosas. Otros, sin religión de por medio, adquieren la certeza de un estado de supervivencia personal que concita cierta serenidad. Y otros, los menos, no creen en nada.
Las estadísticas están para ofrecernos distintas valoraciones y no es necesario ahora indicar tal o cual dato. Lo importante es saber que de una u otra forma nos situamos ante el acontecimiento inevitable de nuestras vidas con la curiosidad lógica de saber que somos finitos.
En cualquier caso, la duda despierta el deseo de conocer y así numerosos experimentos, todos fracasados hasta el presente, intentan aclarar los acontecimientos posteriores a nuestra muerte biológica. ¿Se evanesce la consciencia en una suerte de viaje cósmico por dimensiones desconocidas? ¿Se apaga la consciencia con el cesar del flujo sanguíneo en nuestro cerebro y sobreviene la aniquilación definitiva? ¿Y Dios? ¿Dónde queda? Pero sobre todo, ¿cómo la capacidad para afrontar estas preguntas de una u otra forma determinan y condicionan el bienestar que podemos experimentar en cada momento?

sábado, 15 de septiembre de 2018

Diálogo Interreligioso


El desarrollo social pasa en buena medida por el “desarrollo religioso”, aunque esta afirmación pueda parecer arriesgada de hacer; sin embargo, tiene su fundamento en la construcción de las sociedades modernas, principalmente en el continente africano y en los países iberoamericanos, pues una sociedad tolerante, plural, abierta, es más fuerte. Tomo el concepto de la Ecología, disciplina científica que estudia los flujos energéticos de la naturaleza, su distribución y su composición en unidades que llamamos ´ecosistemas`. Las sociedades plurales presentan un “ecosistema social” sólido, equilibrado y capaz de superar los problemas con más garantías de éxito, frente a aquellas basadas en modelos exclusivistas y únicos.
Iniciamos con este artículo una serie dedicada a estudiar cómo las religiones pueden contribuir al desarrollo de los pueblos. Y quiero hacerlo sobre todo teniendo en cuenta el diálogo entre cristianos y musulmanes, por constituir casi la mitad de la población mundial. Para ello abordo el punto fundamental por excelencia: El amor de Dios y el amor al prójimo. En futuras entregas trataré de la relación económica y la promoción de la salud respecto a la pluralidad religiosa. Por supuesto, mi planteamiento es el de un creyente; pero entiendo que la reflexión puede ser válida para cualquiera con independencia de su fe y orientación política.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Conciencia mágica, pobreza y crecimiento económico en África


Uno de los aspectos no suficientemente estudiado en el ámbito del desarrollo social y el crecimiento económico en África es la influencia de supersticiones en la toma de decisiones habituales. Todavía hoy, y quizá más que en el pasado reciente, existen supersticiones alimentadas por la incertidumbre social y la pobreza que originan una fuente dependencia de elementos que podríamos denominar ´mágicos`, tales como los adivinadores, la brujería y el curanderismo.
La gente en África, y por desgracia cada vez más en Occidente, explican casi todo por influencia de entes sobrenaturales, o por ataques de rituales demoníacos y “mal de ojo”. Este es un problema que incluso está presente en países islámicos, a pesar de que el islam combatió siempre la superstición y las actividades adivinatorios y la hechicería.
Cuestión fundamental es el impacto que originan estas creencias en la evolución de la economía, puesto que, al rechazar comprender las relaciones existentes entre causa y efecto según los criterios modernos científicos, se cae por fuerza en una “conciencia mágica” colectiva ante la que es muy difícil establecer pautas para la modernización.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El hambre en el mundo.


El hambre en el mundo aumentó en 2017 por tercer año consecutivo, impulsado por los conflictos y el cambio climático, según un informe publicado el martes por las Naciones Unidas. 
Unos 821 millones de personas padecen hambre en el mundo, en Asia, África y América Latina, es decir, una de cada nueve personas, según las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) contenidas en el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo de 2018, al que han contribuido varias organizaciones de las Naciones Unidas. 
En contraste, 672 millones de adultos, más de uno de cada ocho (13%), son obesos, particularmente en Norteamérica, en comparación con 600 millones en 2014. 
"El hambre ha ido en aumento durante los últimos tres años", después de una década de declive, dice el informe. 
"Esta regresión significa que se debe hacer más si se quiere alcanzar la meta del Hambre Cero para 2030", añadió la FAO, refiriéndose a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas adoptados por los países miembros en 2015. 
"La situación está empeorando en América del Sur y en la mayor parte de África, mientras que la tendencia a la baja de la tasa de subnutrición que caracterizó al continente asiático parece estar disminuyendo drásticamente", añadió.