viernes, 24 de mayo de 2019

El sistema democrático occidental en los países árabes


Que se lo digan a los egipcios, tunecinos y libios, por ejemplo. Nuestro sistema democrático, imperfecto, como todos los sistemas políticos, es adecuado para países occidentales que han prosperado sobre la base de una crítica política continuada a lo largo de la historia y con unas bases sociales diferentes. No así en aquellos países islámicos, los cuales se han construido históricamente sobre la ley islámica o sharía. 
Las fallidas "primaveras árabes" impulsadas por USA y aliados no contribuyeron a la extensión de la democracia y sí a la destrucción de la convivencia -precaria y con abusos de sus dirigentes en algunos casos, es cierto- la emergencia de una violencia incontrolada y, como en el caso de Libia, Irak y Siria, a la guerra abierta. Además, siempre queda abierta la cuestión de quiénes somos nosotros, países ricos del mundo occidental, para intervenir en los asuntos internos de otros países. Es un tema espinoso y controvertido. La intervención en otros países ha sido casi siempre desastrosa y suele implicar un elevado coste en vidas humanas, casualmente entre la población más desfavorecida y pobre.
Por otra parte, muchos ciudadanos de países musulmanes no desean una democracia al estilo occidental. La ven como un sistema político perverso que les aleja de sus tradiciones y creencias religiosas. Prefieren líderes capaces de dirigir el país con firmeza. Esto, que a nosotros, ciudadanos del mundo libre, como les gusta decir a muchos políticos, nos parece casi una barbaridad, resulta de lo más normal en gran parte del mundo musulmán. 
Marruecos, por ejemplo, es un país de tradiciones muy arraigadas y conservador en lo moral, lo cual no le ha impedido realizar reformas importantes que lo convierten en el más abierto a la democracia del conjunto de países islámicos. No en vano se está tomando como modelo a seguir. El rey Mohammed VI ha sabido equilibrar el respeto por el islam junto con la apertura a la modernidad, en un proceso lento y seguro de transformación social. Creo que es el camino adecuado. 

De hospitales y ciudades



Estos últimos días en Valladolid los estoy pasando metido casi a diario en el hospital, con un tío muy mayor que tiene todo tipo de patologías. Normal, con noventa y tantos años la patología por excelencia es seguir vivo; pero como él aún se preocupa por las cosas del mundo y tiene una curiosidad juvenil contagiosa, pues ahí sigue, arrastrando distintas enfermedades más o menos compensadas y controladas. Pero la visita a diferentes servicios del hospital se ha convertido en una rutina.
Yo voy con él sabiendo que tal vez sean pocos los días que pueda disfrutar de su compañía. Hablamos, habla más bien, y me hace su análisis sabio sobre la realidad de España y del mundo mundial, como diría el otro. No necesita acudir a tratadistas, politólogos, filósofos y demás ´expertos`. Como tantos hombres y mujeres, la experiencia acumulada durante nueve décadas largas de vida lo convierte en sabio, a su manera; pero sabio al fin y al cabo.
A mí me vienen muy bien esas conversaciones, aprendo, comparo, veo otras perspectivas y me reafirmo en las ideas que he ido fraguando durante mi vida, ya casi con seis décadas a mis espaldas.
Hoy descanso de hospital y me acerco a Salamanca, mi otra ciudad. Soy salmantino vallisoletano. En la primera nací accidentalmente, de viaje, cosas de mis padres, en la segunda me crié y viví durante muchos años. Valladolid me gusta por sus amplias avenidas y la tranquilidad que se respira. Salamanca por el ambiente juvenil y bullanguero, y por su  casco histórico absolutamente espectacular. A su manera, son dos ciudades complementarias, no podría decantarme por una u otra, aunque si tuviera que elegir dónde disfrutar de una agradable velada, diría que en la plaza mayor salmantina.
Durante nuestra vida solemos acumular experiencias urbanas, no necesariamente de la misma ciudad. Dos de mis hermanas, por ejemplo, siempre han vivido en Valladolid, no disponen de otras experiencias más que la visita ocasional y turística a tal o cual lugar, ciudad, pueblo,... eso no deja poso.
Yo me considero salmantino, y vallisoletano; pero también soy de Boston, en USA, y de Vilnius, en Lituania. Y, por supuesto, de Dajla, en el Sahara. En todas esas ciudades he vivido, he sufrido, he amado, he tenido vivencias inolvidables. Constituyen parte de mi patrimonio personal e intransferible. Sé que cuando muera morirá conmigo y me llevaré a la tumba ese acervo vital. O quizá escriba una autobiografía. No sé.

¿Políticos honrados?

Mis amigos y conocidos saben que detesto la política. Entiendo que es necesaria y los políticos un mal que no nos queda más remedio que aguantar; pero en el caso concreto de España, cada día soy más escéptico respecto a todo ese abanico de políticos y agregados que no dignifican la función pública sino que la convierten en cortijo para sus intereses personales y de partido.
Ya tengo dicho que yo voto en blanco. Ninguno me convence, todos mienten y manipulan.
Pues de ello hablo en uno de mis últimos episodios de "La noche de los gatos".

jueves, 23 de mayo de 2019

Foro científico sobre migraciones


Uno de los aciertos de la Organización de las Naciones Unidas fue establecer la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, en septiembre de 2015. Este documento constituyó un plan de trabajo muy ambicioso donde se fijaron 17 objetivos y 169 metas, todas ellas encomiables y algunas de muy difícil consecución; pero por lo menos el camino está fijado. El documento reconocía la contribución de la migración humana al desarrollo social internacional, insistiendo en facilitar la movilidad de personas de forma ordenada, segura, regular y responsable. A la vista de los flujos migratorios desde 2015, es fácil comprobar que estamos lejos de llegar a gestionar una migración con esas características. Las razones de ello son numerosas, transversales y con muchos matices difíciles de controlar. En este programa de "La noche de los gatos" hablamos sobre este problema y la organización de un foro científico donde se estudiarán desde diversos ángulos el problema migratorio. Dicho evento tendrá lugar en la ciudad de El Aaiún, a principios de julio de 2019.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Educación en el Magreb




Los países del norte de África (Magreb) han conseguido avances importantes en la tarea de lograr que los niños asistan a clase, y la cantidad de niños escolarizados ha aumentado en todo el mundo. Sin embargo, tal como se pone de relieve en el Informe sobre el desarrollo mundial 2018, (i) el aprendizaje no está garantizado. Para alrededor de la mitad de los alumnos, escolarización no es lo mismo que aprendizaje.Millones de niños no saben leer ni escribir a pesar de haber ido a la escuela. En Mauritania y Mali, por ejemplo, casi el 90 % de los alumnos no cuentan con las habilidades mínimas para la lectura y las matemáticas.
Sobre este problema hablo en "La noche de los gatos"...


Normalidad psíquica


Decía el otro día que están de moda los trastornos de personalidad. Con frecuencia creciente se habla de ellos sin tener en cuenta suficientes elementos de análisis. La sociedad actual tiene una tendencia alarmante a la medicalización, así ante lo que podemos interpretar como un síntoma preocupante, acudimos enseguida al especialista. En consultas de la Seguridad Social saturadas, es imposible realizar una exploración adecuada del paciente. Hay que tener en cuenta que los parámetros que se manejan en psiquiatría y psicología, como ansiedad, depresión, personalidad, inteligencia, etc., no son tan fáciles de evaluar como otros parámetros médicos tales como los niveles de glucosa, hemoglobina y hormonas tiroideas.
Vivimos en una sociedad preocupada por la imagen. Todo se cataloga y cualquier comportamiento es clasificado. En buena parte la Organización Mundial de la Salud contribuyó a esta situación, al ofrecer la Clasificación Internacional de Enfermedades, junto a la elaboración del DSM ((Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría,  ambos listas de enfermedades donde se ofrecen descripciones, síntomas y otros criterios para diagnosticar enfermedades mentales.
Debemos tener en cuenta que todos experimentamos el sufrimiento físico y emocional en menor o mayor medida, que pasamos por acciones de duelo y también de alegría, que podemos manifestar acciones amorosas y bondadosas; pero también conductas extrañas e incomprensibles, perversas y violentas. Todo ello no constituye por sí mismo una enfermedad mental. La vida humana es más amplia, rica y compleja de lo que pueden abarcar la psiquiatría y la psicología. Así, “normalidad psíquica” no equivale a perfección y felicidad como parece creer parte de la sociedad actual.
En nuestro tiempo se busca esa felicidad y el amor que cubre con su pátina compasiva cualquier hecho; pero sabemos que en la práctica es imposible. Siempre hay situaciones de desamor, de tristeza, de cerrazón y odio, lo que no implica necesariamente infelicidad sino vivir la vida con toda su intensidad.
La “normalidad psíquica” no puede catalogarse, ni tan siquiera explicarse convincentemente, pues cada cultura, cada pueblo, cada grupo social pueden tener una valoración diferente de lo que se considera normal. De ahí que el diagnóstico de determinadas enfermedades mentales sea difícil y una labor que puede llevar meses, puesto que hay que conocer los elementos biográficos y el entorno socio cultural del paciente.

Agua en el Sahara

Cauce del río Saqiyat al-Hamra, a su paso por la ciudad de El Aaiún.

Estaba el otro día en plácida tertulia con un par de conocidos, cuando uno de ellos, famoso por su sabiduría y conocimiento de prácticamente todos los fenómenos de la naturaleza, soltó la siguiente memez: "En el desierto del Sahara no hay agua". Como soy dado al diálogo y al razonamiento, en vez de enviarlo a hacer puñetas, a ser posible en el desierto, le pregunté que dónde había leído semejante sandez. Me espetó un "en el National Geographic", reforzando así su criterio de cuestionable autoridad. Bueno, no voy a explicar aquí todo el argumental que ofrecí a los dos pollos sobre tamaña ignorancia; pero sí puse en duda que esa revista publique una falsedad de tal calibre.
En efecto, entre la gente no entendida o mal informada,  al Sahara le atribuyen extrema sequedad y prácticamente sin vida. De ahí frases coloquiales tipo "eres más seco que un desierto", o "esto está más vacío que el desierto",o "la oración del desierto", dando por hecho que en ese sitio hay soledad, paz, tranquilidad, soledad, etc.
La realidad es que es todo lo contrario. La precipitación media en el Sahara es pequeña, cierto, en torno a los 592 mm/año; pero hay que tener en cuenta su diversidad ecológica y su extensión, la friolera de más de nueve millones de kilómetros cuadrados, que se dice pronto, casi veinte veces el tamaño de España, presentando ocho ecorregiones bien definidas con características propias y regímenes de lluvias muy diferenciados.
En su franja occidental, bañada por las aguas del Atlántico, el nivel de humedad es considerable y las lluvias son fuertes durante esa estación, generalmente entre agosto y diciembre, alimentando ríos de aguas estacionales o el cauce del río Saqiyat al-Hamra, entre otros.
Por otra parte, existen enormes bolsas de aguas subterránea salada y dulce, según su profundidad y ubicación.
Qué decir de su fauna, con más de 250 especies de vertebrados, y su flora, cuyo catálogo superar las 500 especies, muchas de ellas medicinales. Por no hablar de regiones donde proliferan las acacias y otras especies arbóreas, así como las herbáceas, formando verdaderas praderas tipo sabana, como es el caso de la penillanura del Tiris...
El desierto no es solo arena y dunas. Hay montañas, oasis, formaciones geológicas espectaculares, una rica vida que se hace presente en cada rincón.
En fin, el supuesto erudito en naturaleza y medio ambiente siguió con su perorata afirmando que eso eran ´islotes` en el inmenso desierto, y un largo etcétera de medias verdades. Acordamos mantener otra conversación llevando pruebas de nuestros argumentos. Quedamos en el mismo sitio, a la misma hora, al día siguiente. Yo había preparado unas doscientas fotografías para darle testimonio de la biodiversidad del Sahara; pero él no se presentó. Su amigo me dijo que estaba con algo de fiebre... no me extraña, sería cosa del calor sahariano...



martes, 21 de mayo de 2019

La normalización como discurso de la crisis ecológica


La llamada “crisis ecológica”, -cuyas raíces se hunden en la crisis del petróleo de 1973-  pero que puede rastrearse su inicio hasta la revolución industrial del siglo XVIII, tiene su expresión más reciente en el “Cambio Climático”, formando parte en este mundo postmoderno o “era de la posverdad”, de la normalización –concepto creado por Michel Foucault- de todos los eventos que suceden, por alarmantes y preocupantes que puedan resultar. Se mira para otro lado, pues lo normal es no asustarse. Sabemos que nuestra huella ecológica acarreará una catástrofe medioambiental. Ya está pasando, aunque no se crea que sea tan grave como la pintamos los que estudiamos estos hechos.
Se ha generalizado la “disonancia-cognitiva”, esto es, pensamos una cosa y decimos-hacemos otra muy diferente. Como es obvio, este proceso psicológico tiene su máximo exponente en la actividad política. Las propuestas políticas se alimentan de lo común, no de lo excepcional, de ahí que las nuevas ideas no sean más que refritos de ideas y propuestas formuladas hace muchos años. En ese contexto, todo es posible y nada llama la atención. Desde esta perspectiva, la normalización de la catástrofe ecológica es patente. Los partidos políticos clásicos, esto es, los que se alimentan de la simple distinción entre izquierda y derecha, nos venden humo producido por esa normalización de eventos. Con esta construcción categorial articulada sobre el hecho de lo que consideramos normal, lo alarmante se olvida o banaliza. El sistema social desarrollado por el capitalismo ha conseguido anestesiarnos en gran parte. Vivimos en un mundo en el que nada duele: los dramas son productos de televisión para los telediarios y otros programas que, al acabar, desaparecen.
Por esta razón, se necesitan propuestas políticas que señalen sin ambigüedad los elementos verdaderamente significativos de esta normalización, aquellos hechos que, siendo fundamentales, la mayoría de la población no les da una importancia vital, incluso aunque atisben la posibilidad cercana del colapso, sea socio cultural, ecológico, científico o filosófico, o tal vez una quiebra absoluta del sistema, tal como lo conocemos.
La normalización de las ideas y los valores es peligrosa. Frena el crecimiento de las ideas y destruye la riqueza de la diversidad. Los problemas ecológicos son el exponente más claro de esto que estoy señalando.

Foro internacional de El Aaiún sobre migraciones

El Aaiún

Mi amigo Bachir Edkhil me ha invitado a participar en un foro internacional cuyo tema central serán las migraciones, sus causas y efectos,  que tendrá lugar en la ciudad de El Aaiún a principios de julio próximo, antigua urbe del Sahara Occidental y hoy moderna metrópoli y centro administrativo y de negocios de todo el sur de Marruecos.
A la espera del programa definitivo, sí puedo decir que mi ponencia versará sobre "Migraciones y salud global. Retos y oportunidades". La relación entre las migraciones y la salud pública, un tema preocupante de la máxima actualidad.

No lamerse las heridas te hace más fuerte


He sobrevivido,
de eso se trata...
No es fácil en un mundo hollado
por mentiras y fantasmas.
Sobreviví porque creo en el misterio profundo
que todo lo embarga.
Encajé las patadas con sonrisas
que casi me destruyen.
Tejí mi telaraña de hilos de plata,
donde quedaron atrapadas envidias,
pensamientos destructivos y traiciones.
Atisbé Tu inmensidad mientras cantaban
los pájaros y el cosmos alumbraba nueva vida.
Leía el pasado en las hojas de los árboles otoñales.
Volaba con la imaginación por constelaciones hechizadas.
A pesar de extravíos,
episodios oscuros y amenazas,
he sobrevivido,
de eso se trata. 

(De mi libro "Reflejos carbónicos")

África en movimiento


Acaba de publicarse el primer número de una nueva revista sobre África."África (s) en Movimiento" es una revista científica sobre movilidad y globalización. Su objetivo es poner de relieve la evolución social, cultural y económica de África a través del prisma de la movilidad humana, el conocimiento, los bienes y la tecnología.

La revista pretende pensar en África en el mundo y en el mundo desde África, contribuyendo así a reducir la brecha de conocimiento entre África y el resto del mundo. Con vocación multidisciplinar, ofrece a sociólogos, políticos, antropólogos, economistas, tecnólogos, científicos y especialistas de todas las partes una plataforma de intercambio de conocimientos y experiencias para debatir las cuestiones africanas y compartir sus análisis de los movimientos y cambios que tienen lugar en el continente africano y, en particular, sus lecturas prospectivas sobre el futuro y las demandas de las generaciones futuras.

Este primer número de la revista analiza Marruecos desde la perspectiva de sus confluencias, sus encuentros multiculturales, su apertura económica a la movilidad, su diplomacia puesta a prueba por las nuevas agendas de seguridad que pretenden abrirse a África y la necesidad de restablecer la paz en algunas regiones.

lunes, 20 de mayo de 2019

¿La moda como enfermedad mental o la enfermedad mental como moda?


En este audio del podcast "La noche de los gatos" hablo sobre los estilos de vida, las modas impuestas, lo efímero de numerosas conductas diseñadas para potenciar el consumo,...

Sanmao, la leyenda del Sahara



Reconozco que no soy dado a realizar críticas, ya sean sobre novela, ensayo o poesía. Simplemente, lo que no me gusta no lo comento, en la línea que sigue el prestigioso crítico literario Harold Bloom. En esta ocasión hago una excepción, pues de alguna forma me afecta el contenido de una obra cuya lectura acabé hace poco tiempo. Me refiero a “Diarios del Sahara”, de la escritora china Sanmao, mujer de fuerte personalidad y cuya obra, importante, apenas es conocida en el mundo hispano.
El libro en cuestión está ambientado en el desierto del Sahara, más en concreto en la antigua colonia del Sahara español, y en los dos años previos a la retirada española de esas tierras en 1976. Estamos, por tanto, ante un período de tensiones y confusión generalizada entre la población local.
Tengo que decir que me costó terminar su lectura. Existe en su trama, lineal y nada meticulosa en detalles, dos momentos de escritura, un texto escrito en tiempos diferentes. Uno fijado durante la estancia de la autora en El Aaiún, y otro posterior, en España, donde elabora la obra. El primero es el más importante desde una perspectiva descriptiva de hechos históricos y, por decirlo así, auténtico. En efecto, Sanmao desgrana algunas situaciones y anécdotas que pudo muy bien vivir en primera persona. Aparecen personajes, vecinos beduinos saharianos y gente con los que trataba en su rutina.
Refleja ahí la atmósfera de la ciudad, deja traslucir su aversión a los beduinos, cuyas costumbres ni entiende ni le gustan, y otros detalles menores. Para mí es la parte más aburrida, pues se queda en un contar lo que vive sin apenas elaboración literaria, simple descripción, pobre literariamente. El segundo recoge historias inventadas, o así lo interpreto yo; pero muy bien construidas, con recursos estilísticos de notable belleza. Aquí es donde se ve el alto nivel literario de Sanmao como escritora.
Hay que añadir que todo lo que tiene que ver con el antiguo Sahara español es motivo de controversia. “Diarios del Sahara” y su autora no se libran. De ahí que hable de “narrativa posterior” a su escritura y edición. Con esta expresión me refiero a cómo se presentan los hechos recogidos por Sanmao en el ámbito de descripción de sucesos que pudieron acontecer en dicho territorio. Cualquier persona que conozca las tierras descritas y que haya residido en ellas una larga estadía se dará cuenta de tal exageración. “Diarios del Sahara” es una novela y desde esa perspectiva debe ser juzgada; pero el discurso occidental construido en torno a la misma es poco menos que presentarlo como un relato auténtico apegado a los hechos históricos. Ya he dicho que hay dos tiempos de escritura. No sé si Sanmao elaboró el texto completo que se nos presenta en la edición española, aunque conociendo la historia del Sahara, a sus gentes y sus ciudades, por residir en ellas, tengo mis dudas. Ella no podía saber algunos detalles que menciona.

domingo, 19 de mayo de 2019

Bachir Edkhil, humanista del Sahara


En la noche de los gatos glosaré de vez en cuando la biografía y las obras de algunos intelectuales, científicos, artistas, poetas… de nuestro tiempo y que he tenido la inmensa fortuna de conocer en persona.
En el año 2016 edité al politólogo saharaui Bachir Edkhil su primer libro, con más de 15.000 descargas en su versión gratuita. En el se recogió buena parte de la experiencia de su autor señalando aspectos importantes a tener en cuenta para el desarrollo y promoción sociales de la llamada cultura de “Trab el-Bidán”, representada por beduinos que fueron denominados saharianos o saharauis desde la colonización española del Sahara Occidental.



Abusos sexuales del clero


No suelo comentar aspectos negativos de la institución eclesiástica, que los hay, y muchos; pero no me conciernen, a pesar de que tanto mi familia como yo hemos sufrido sus consecuencias. No creo en esa "pompa eclesial", ni en cargos ni prebendas, ni en la Curia ni sus cardenales y demás trepa noches que viven muy bien del negocio religioso. No creo en sus rituales, ni en su "derecho canónico", ni en sus normas  -la mayoría pensadas y fijadas por hombres, rara vez mujeres. No creo en la infalibilidad de los papas ni en la mayoría de sus mensajes. No creo en el Vaticano y deploro su red de intereses económicos y políticos, su corrección política, su diplomacia calculada para beneficio propio, sus inversiones bursátiles y fondos de inversión pretendidamente éticos para seguir acumulando dinero y riquezas, sus secretos eclesiales y enredos políticos.
. ¿Por qué soy tan descreído? Por una sencilla razón: todo eso no tiene nada que ver con el mensaje de Jesús, ese judío de hace 2.000 años que llevó agua fresca a la sociedad de su época, a las gentes desheradadas, pobres e ignoradas por los poderosos,  y que tantos ríos de tinta y de sangre han corrido en estos dos mil últimos años por tergiversar y malintepretar su mensaje. La Iglesia que predicó Jesús, el "Reino de Dios", poco tiene que ver con esta iglesia institucional, burocrática, poderosa, enrocada en servidumbres hacia los poderes del mundo que son, en palabras evangélicas, ´demoníacos`.
Sobre todo esto hablo en el último episodio de "La noche de los gatos"...

Escucha"Abusos sexuales del Clero" en Spreaker.